Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 15 Mayo, 2009


La sociedad bloqueada


No hemos podido enfrentar los grandes problemas nacionales con oportunidad y eficacia, de alguna manera nos hemos bloqueado. Una sociedad bloqueada habla incesantemente de cambio, pero se niega a emprender el menor cambio real, nos dice Michel Crozier, el gran sociólogo de los fenómenos burocráticos. Por cierto, este experto francés en análisis comparativo de estructuras de estados modernos, fue invitado hace algunos años por la Escuela de Administración Pública de la UCR, pero el gobierno de turno lo dejó pasar como si fuera un turista más.
En todos los gobiernos vemos a ministros y otras autoridades enfrentadas al mismo dilema: enfocar los grandes problemas de manera más o menos integral, para dar soluciones duraderas y consistentes, o focalizarse en unas pocas cosas de alto impacto pero de duración poco predecible y de resultados parciales. La mayoría sigue sabiamente la segunda opción, no por ser la mejor, sino por ser más viable. Como consecuencia, a lo mejor que podemos aspirar es a un conjunto de medidas relativamente aisladas, de impacto relativo y de incierta duración.
Los gobiernos han recurrido a experimentos poco eficaces para lograr soluciones integradas: ministros a cargo de sectores, comisiones especiales, encuentros de sectores sociales. Los esfuerzos han sido poco alentadores y la mayoría no alcanzan a dar frutos ni siquiera para el gobierno que los creó.
Los mejores gobiernos, ministros y ejecutivos terminan siendo aquellos que se aferran a propósitos bien definidos, con frutos rápidos, no muy integrados y que logran producir un impacto relativo en su área. El gran problema que tiene este enfoque es que con el tiempo muchas de estas acciones se comportan como burbujas, es decir, desaparecen o pierden importancia tan pronto el gobierno o el ministro concluye su periodo.
Ahora que estamos de nuevo en periodo de campaña política, es importante que los candidatos puedan retomar la experiencia acumulada y traten de desbloquear la sociedad en cuatro áreas claves: seguridad, pobreza, educación y creación de riqueza.
Por ejemplo, con la mejor intención cada gobierno ha creado un programa distinto para combatir la pobreza, pero en números absolutos la pobreza ha seguido creciendo sin descanso. Cada cuatro años comenzamos de nuevo y gran parte del esfuerzo se transforma en otra burbuja. La esperanza es que la idea central del programa Avancemos, que es una estrategia seguida en la última década por varios países, pueda ser evaluada, mejorada y continuada. Esto permitiría ajustar las estructuras burocráticas y sensibilizarlas a una estrategia de largo alcance. Este programa es insuficiente para el inmenso desafío, pero su impacto es significativo.
Hay problemas nacionales que nos han sobrepasado, vivimos en un contexto altamente competitivo e inédito, con crisis impredecibles, es decir, estamos entre la espada y la pared. La esperanza ahora está en visualizar qué candidatos están a la altura de las circunstancias.