Fernando Madrigal

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Miércoles 29 Agosto, 2018

La seguridad y la sostenibilidad como eje de desarrollo

El sector turístico se ha visto muy conmovido por lo sucedido en los pasados días, y ha expresado su solidaridad con las familias de Arancha y María Trinidad; también se ha preocupado y dado muestras de apoyo a los empresarios turísticos, y las comunidades donde ocurrieron estos terribles hechos. El país del “pura vida” y la “felicidad perpetua” está en jaque por lo sucedido en estos lugares paradisiacos. Hechos como estos pueden destruir la exitosa imagen de Costa Rica, que tantos años nos ha costado forjar.    El ICT, en manos de María Amalia Revelo, ha realizado un excelente trabajo en enfocarse con las familias afectadas, de darles consuelo, asesoría, y apoyo de país; así como reasignar apoyo presupuestario para empujar la seguridad en zonas alejadas.

Constitucionalmente la seguridad es un asunto de Estado,       pero también necesitamos todos los costarricenses colaborar. Para ello es necesario que seamos promotores y asesores de los turistas, informarlos de las formas más seguras que pueden tener en sus vacaciones en nuestro país. Recomendando dónde ir y dónde no deben ir, a qué hora deben estar de vuelta, y por dónde pasar y no pasar para no exponerse, dónde bañarse en el mar, y dónde no, etc. Tenemos que cuidar nuestra principal fuente de divisas del país que es el turismo con $3,8 miles de millones, generando directa e indirectamente 459 mil puestos de trabajo. Uno de los motores económicos más importantes de los costarricenses que abastece al 20,4% de la población activa. La industria turística es la más diversificada y permeable de todas las industrias, desde las áreas más inhóspitas de la zona sur hasta las más remotas de zona norte, con miles de operaciones turísticas que dan sustento a muchas familias rurales, que de no haber turismo estarían subsistiendo en la pobreza. Los índices de Progreso Social (IPS) en zonas de importancia turística son ejemplo de desarrollo sostenible, como son los Santos de Dota, Monteverde, Turrialba y La Fortuna de Tirarán, donde permea en los pobladores no solo como mayores oportunidades de trabajo, sino en una percepción general de sus pobladores de mejores servicios de seguridad personal, salud y calidad ambiental.

Costa Rica tiene que ser un lugar seguro no solamente para los turistas, sino también para todos los costarricenses, un lugar donde todos podamos andar libremente sin tener miedo a que nos asalten o nos maten. Lo sucedido fue como una “crónica de una muerte anunciada” con los altos índices de criminalidad que estamos teniendo y ahora también toca al sector turístico. Para eso debemos tener confianza de que nuestro sistema judicial sea efectivo con un Ministerio de Justicia férreo y duro con la delincuencia. La sostenibilidad también debe ser una palabra aplicada en el Estado, y no solo el sector privado, este debe ser consecuente con su ciudadanía para hacer este un país próspero, seguro, donde todos los costarricenses se beneficien y seamos una mejor sociedad.

Es importante recalcar que la seguridad turística debe también aplicarse en las playas, donde se mueren por ahogamiento, tanto turistas como costarricenses y no se toman las medidas pertinentes en las municipalidades respectivas, o quien sea el responsable de velar por la seguridad de todos. En estos momentos estamos catalogados por la Embajada Americana como el segundo lugar de más muertes por ahogamiento en América. Necesitamos: señalamientos, guardavidas, advertencias, para proteger a los visitantes y a nosotros mismos los ticos. No podemos seguir con esa indiferencia hacia la vida humana.

Las noticias negativas en redes sociales no ayudan, tratemos como sociedad de estar conscientes de la importancia del turismo para Costa Rica, y no promovamos en redes sociales de información que no ayuda a la imagen externa del país. Con una actitud positiva y proactiva podemos ser una mejor sociedad. Costa Rica es una país maravilloso, lleno de naturaleza, y gente buena, pero recordemos que sin seguridad no hay turismo. Es responsabilidad de todos velar por una seguridad ciudadana y turística que nos haga un mejor lugar para vivir.