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Sábado, 17 de agosto de 2019



FORO DE LECTORES


La Responsabilidad Social Empresarial

| Lunes 08 junio, 2009


La Responsabilidad Social Empresarial

Trabajando con una vasta cantidad de niños y jóvenes en el contexto de diferentes problemas sociales, me ha llamado mucho la atención la relación entre persona afectada y entorno familiar. Generalmente es imposible mejorar una situación específica de la persona afectada o que este tenga mayor posibilidad de trascender su problema específico si no se genera un mejor desarrollo en su entorno.
Pero la ecuación persona-familia al magnificarse en un conglomerado social nos puede llevar a entender, de manera más ilustrativa, la relación empresa-entorno social y al igual que el ejemplo anterior, cuando un entorno social se ve afectado, el buen desarrollo de una empresa se complica a tal grado que puede ser llevada al cierre, inclusive.
Pero, ¿tiene la empresa privada alguna responsabilidad frente al entorno social que la circunda? Para responderlo mejor, el ciudadano suizo y CEO de Eternit AG y filántropo, Stephan Schmidheiny acuñó la frase “No puede haber empresas exitosas en sociedades fracasadas”. La sociedad depende y necesita de la empresa privada así como la empresa privada depende y necesita de su entorno social. Esto se conceptualiza como inter-dependencia.
Al observar la manera que muchas empresas ya realizan acciones positivas bajo esta nueva bandera, en muchos casos me he llegado a cuestionar ¿cuál es el grado de incidencia social que están generando estas acciones de Responsabilidad Social Empresarial? ¿Qué indicadores están utilizando para poder medir el impacto? ¿Se están cambiando verdaderamente las condiciones humanas con estas acciones? ¿Qué plazo o vigencia tendrá el beneficio que otorgan algunas empresas en sus acciones? Porque hay que dejar claro que no es lo mismo asistir la inmediatez de una persona con hambre la cual se resuelve con un pan que acompañar a un muchacho en toda su vida educativa para asegurarle un trabajo y autonomía propia, y no es lo mismo pintar la pared de la escuelita una vez al año que construirle una casa digna a una familia entera.
Cuando la empresa privada desarrolla acciones de mayor incidencia en beneficio de un grupo social, genera respuestas muy favorables para sí mismas; genera confianza y fidelidad. Hace algunos años en un intento por reinsertar un grupo de muchachos guatemaltecos que habían pertenecido a una de las grandes pandillas de ese país y a quienes nadie les brindaba una sola oportunidad laboral, logramos contactar a un empresario dueño de una maquila empacadora de diferentes productos masivos para plantearle el proyecto. Concluimos que, con el afán de brindarles una oportunidad a estos muchachos pero que a su vez, no generara molestias entre el personal permanente, abriría una línea de producción para estos por las noches. Tres meses después, obteníamos un resultado impresionante. Estos jóvenes no solamente producían casi el doble que un empleado normal sino que cuidaban los activos de la empresa y al mismo empresario tal y como lo harían hacia un padre. Cuatro años después, la empresa continúa con el horario nocturno y con tres líneas de producción funcionando.
Sin embargo existe otra herramienta fundamental que genera mayor sinergia con menor inversión: Alianzas Interempresariales o Interinstitucionales. Una empresa por sí misma, difícilmente podrá generar el mismo impacto que pueden generar diez empresas unidas frente a una necesidad social.
No es nada difícil escuchar términos tales como el capital económico o capital humano, pero existe otro término que empieza a vislumbrar en el horizonte de nuestras empresas y que reúne la posibilidad de generar fuerzas como la reciprocidad, la confianza y la creación de redes. Podríamos empezar a llamarle Capital Social.

Juan Carlos Arrivillaga

Director Ejecutivo de Asociación Gente Ayudando Gente
[email protected]
www.gagcentroamerica.org