Carlos Denton

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Miércoles 14 Mayo, 2008

La reelección inmediata

Carlos Denton

El próximo viernes es probable, según la última encuesta de la CID/Gallup, que Leonel Fernández gane las elecciones presidenciales de la República Dominicana en primera vuelta, y continúe en su puesto por cuatro años más. Hay una posibilidad de que tuviera que ir a una segunda vuelta contra Miguel Vargas, pero es más probable que de una vez tendrán los dominicanos a Fernández como su primer mandatario hasta 2012.
Si hay un caso que demuestra por qué no deberían los países latinoamericanos permitir la reelección inmediata es esta de la República Dominicana, que dicho sea de paso forma parte del Mercado Común Centroamericano. En los últimos seis meses Fernández ha derrochado dinero del gobierno subsidiando el arroz, las habichuelas (frijoles en tico), el costo de la electricidad, el petróleo y el transporte público, para citar algunos, con el fin de crear un clima propicio a su reelección. Inauguró un metro que aún no funciona, pero que aparece en toda su publicidad. Las carreteras están cubiertas de vallas con su publicidad y, como es el caso en muchos países latinoamericanos, tiene más de un periodista en planilla oficial (o casi oficial) para asegurar una cobertura positiva.
Se ha pintado a Fernández como el hombre “indispensable,” tal y como lo hicieron por años con Joaquín Balaguer. Este último se reelegía con frecuencia usando el lema “obras sí, educación no”, y las carreteras y parques de la República Dominicana son para dar envidia a los centroamericanos. Claro que la población sin educación ha quedado postrada en la pobreza, con poca posibilidad de salir adelante si no es a través del béisbol, el lotto o emigrando a Nueva York.
Si gana Fernández el viernes, es seguro que los subsidios desaparecerán tan pronto como lo puedan juramentar; no hay otra. Los que no votaron por él quedarán con el derecho de meter un afiche en su automóvil que diga “no tengo la culpa”, pero es poco consuelo para lo que viene para esa población antillana.
Es común encontrar alrededor de los primeros mandatarios un grupo de allegados que hablan de la visión fabulosa del “líder” (ojalá cuando él puede oírlo), y de la imperiosa necesidad de que quede en el poder por otro periodo para terminar sus programas. Algunos “palacios” del hemisferio parecen la corte de Luis XIV, con personas presentes todo el día para recibir la “bendición” de una mirada, un comentario, o una sonrisa del “líder”. El mejor ejemplo de este fenómeno se puede ver en Caracas, pero ya en Bogotá se ve la formación de un movimiento para dejar a Alvaro Uribe en el poder por un tercer periodo. Y, aunque parece para muchos una broma fea, Daniel Ortega cree que necesita quedarse después de 2012 para completar “su obra”, y hay a su alrededor más de uno que le susurra al “comandante” que él es indispensable.
Varias constituciones centroamericanas, incluyendo la costarricense redactada en 1949, prohíben la reelección inmediata. Pero solo la hondureña prohíbe que la esposa del primer mandatario se postule —los argentinos deberían mandar un experto constitucionalista a Tegucigalpa para estudiar lo que han hecho en la patria de Morazán, porque después de la experiencia que viven en la actualidad (que es en efecto una reelección inmediata) van a querer modificar su Carta Magna.
La ironía de la situación que vive la República Dominicana es que fueron los socialdemócratas quienes modificaron la constitución para permitir la reelección inmediata; después perdieron.

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