Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 1 Marzo, 2008

ELOGIOS
La nueva clase media


Leopoldo Barrionuevo

¿Recuerdan cuando Kissinger y Nixon fueron a la China de Mao? En la última semana de febrero se cumplieron 36 años de los acontecimientos que en 1972-1973 cambiaron la historia del mundo e iniciaron un periodo de discontinuidad plagado de paradigmas que siguen confundiendo a los que creen aún que la historia sigue un proceso lógico e invariablemente susceptible a profecía. Y si agrego 1973 es porque para Peter Drucker el siglo XXI se inició en 1973 con el embargo árabe y el surgimiento de la OPEP.
En mi modesta opinión, el detonante fue 1968 con el abril de Praga, el mayo de París, el julio de Woodstock, el octubre de Tlatelolco y previamente la revolucionaria música de los Beatles y Piazzolla además de una juventud antiburguesa que proclamaba: “Haga el amor, no la guerra”. En 1969 se produce la muerte del Che y los movimientos revolucionarios que siguieron al triunfo de Castro y a partir de entonces van a conmoverse las estructuras de Argentina, Chile, Colombia y todo Centroamérica y a cuestionarse las bases de la Iglesia.
Mientras tanto se iniciaba el cambio más impresionante de la historia de la humanidad: el despertar tecnológico de los gigantes China e India, que albergan juntas más del 40% de la población mundial. A pocos les pareció importante este acontecimiento, acostumbrados como estaban a percibir a ambos como países superpoblados, ignorantes e incapaces de regirse por sí mismos.
Esto lo expuse hace 20 años en una Convención realizada en Retalhuleu, Guatemala, en ocasión de inaugurarse la planta de una gigantesca empresa camaronera, y el presidente del consorcio me llamó la atención y me dijo que yo estaba loco si creía que una potencia mundial como Estados Unidos podía alguna vez en la historia, ser superada por China. Respondí que los índices de crecimiento parecían mostrarlo si no cedía el 12% de crecimiento anual en China, en esas condiciones, lo que él negaba, ocurriría en 2020.
El tiempo pasó, el mundo cambió y China con 1.300 millones e India con 1.100 millones de habitantes, no se detienen y en los últimos cinco años han incorporado 300 millones y 200 millones de pobres a la clase media, algo que jamás sucedió en la historia. Y continuamos con los paradigmas: creemos que el precio del petróleo lo maneja Chávez, ¿y el acero, la soya, el cemento, el maíz, el trigo y los granos en general? Son las necesidades de crecimiento de los dos gigantes las que generan precios jamás imaginados, a cambio de sus productos commodities “buenos, bonitos y baratos” y nos auguran un costo de vida e inflaciones inimaginadas.
Pues bien, China está ya en los $8 mil per cápita, mientras Costa Rica alcanza los $10 mil, India los $4 mil y Argentina los $ 12 mil, pero el volumen de dinero de China crece más por la contención demográfica legal que sostiene.
En lo cultural, la educación universitaria crece sin cesar en Asia, al igual que los estudiantes chinos e indios en Estados Unidos, centro mundial con 44 de las primeras 50 universidades del mundo y el 64% de las primeras 4 mil en el orbe.
El presidente Rodríguez Zapatero quiere una España bilingüe con inglés en las escuelas, tal vez tengamos que pensar en agregar el mandarín, porque si bien los chinos negocian en inglés, cuando quieren usar una estrategia lo hacen en su idioma. Esto no hubiera sucedido en mi juventud cuando la opción en la universidad alcanzaba al inglés, al italiano y el portugués.
Porque algo que sabemos es que en la educación está la clave del modo de vivir dado que el dinero no basta para el desarrollo: la educación, la buena educación, la tecnología, el cuidado por la naturaleza y el custodio de nuestros valores morales tienen la última palabra.

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