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La lista de Edelstam

• Ambiciosa coproducción internacional describe trágicos hechos ocurridos en Chile en 1973

“El clavel negro”
(The Black Pimpernel)
Dirección: Ulf Hultberg. Reparto: Michael Nyqvist, Kate del Castillo, Lumi Cavazos. Duración: 1.35. Origen: Suecia-México-Dinamarca 2007. Calificación: 7.
Si para valorar una película fuera suficiente medir la relevancia de su argumento, “El clavel negro” sería digna de los máximos elogios. Tiene el mérito de dar a conocer la figura de un héroe de la vida real, cuya forma de reaccionar ante la injusticia lo convirtió en un importante ejemplo a seguir.
Sin embargo, en el aspecto formal la realización es irregular, alternando escenas impactantes y otras desaliñadas. Además, a la obra le falta claridad y contundencia, en su análisis de una de las páginas más oscuras en los anales de Latinoamérica. Esta coproducción internacional, en la que participaron Suecia, Dinamarca y México, vale aunque no está a la altura de sus propias ambiciones.
En Chile, el 11 de setiembre de 1973, un golpe de Estado derrocó al gobierno de Salvador Allende, dando inicio a un largo periodo de persecuciones políticas, ejecuciones sumarias y desapariciones masivas. En esta circunstancia trágica, el embajador sueco Harald Edelstam (1937-1989) tomó la iniciativa, aprovechando su inmunidad diplomática para proteger a cientos de inocentes.
Existen obvias similitudes entre Edelstam y Oskar Schindler, el alemán que salvó a más de 1.000 judíos durante el Holocausto y cuyo coraje inspiró el clásico de Steven Spielberg “La lista de Schindler” (1993). Bajo todo punto de vista, la calidad de “El clavel negro” es netamente inferior. El director danés Ulf Hultberg se demuestra incapaz de involucrar emotivamente al espectador en las vivencias del protagonista y enmarcar sus experiencias en un contexto más amplio.
Quienes desconocen el pasado de Chile van a tener dificultad para comprender cuáles fueron las causas y efectos del golpe de Estado. A lo largo de la proyección, no se hace referencia ni una sola vez al infame dictador Augusto Pinochet. De poco sirven los rótulos colocados al principio y al final, pues pretenden explicar lo que la narración calla. La mayor debilidad de la cinta radica, precisamente, en su escasa contundencia al momento de denunciar a los responsables de las atrocidades perpetradas en aquel entonces. Es inevitable preguntarse cuáles resultados pudo surtir el mismo material en manos de un cineasta competente como John Boorman o el mismo Spielberg.
En el rol principal, Michael Nyqvist entrega una actuación sin pena ni gloria, dejando caer todo el peso dramático del filme en la figura secundaria de una activista, encarnada con intensidad por Kate del Castillo.
Más allá de sus graves altibajos, “El clavel negro” se deja recomendar, como un loable esfuerzo por preservar la memoria histórica de un pueblo.
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