Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 16 Agosto, 2008

ELOGIOS
La historia se repite

Leopoldo Barrionuevo

De pronto, la burbuja en que vivíamos comenzó a amenazar con explotar y las palabras crisis, recesión, desempleo, intentan reaparecer en un mundo de cambios que no concluyen porque todo es discontinuo, diferente e inestable.
La lejana posguerra nos incitó a vivir en medio del gasto, cuando en la década de 1950 Eisenhower usó la naciente televisión para promover el insumo y olvidar el ahorro, inducido por los economistas de entonces para que la industria y el comercio movieran las ruedas de una supuesta bonanza, una señora que nunca llegué a conocer, la más cortejada de las damas de un mundo que no logró erradicar la miseria.
Ya en los 60, participé en México en el Primer Congreso Panamericano de Ejecutivos de Ventas y Mercadotecnia, nombre con el que los aztecas bautizaron al Marketing, para algunos Mercadeo y para otros Mercadotecnia y en 1961 fui organizador del Segundo Congreso en Buenos Aires y a partir de 1962 me desempeñé como director de Estudios de la primera Universidad Latinoamericana en la especialidad: la de Ciencias Comerciales de Buenos Aires. El Marketing prosperó aunque no en nuestros países, más preocupados por desarrollar el área de producción que por entronizar al cliente y la rentabilidad como centro de la empresa.
Las obras de Peter Drucker, Theodore Levitt y otros fueron catapultadas a la fama en 1968 cuando Servan-Scriber publicó “El desafío americano”, en el cual se denunciaba el dominio industrial y tecnológico de los americanos que ya comenzaban a ejercer en medio de la quietud de los europeos para competir, un dominio evidente que les daba una delantera que luego recogerían y ejercerían los asiáticos.
En Centroamérica, el primer seminario de un año de duración “Marketing setenta”, se desarrolló en la Universidad de Costa Rica bajo mi dirección dos años después: en 1970.
Sorteamos crisis, malos gobiernos, orientaciones erróneas, guerras y corrupción, pero contamos con una generación empírica que produjo la transición del vendedor tradicional hacia el profesional aún sin la ayuda de la tecnología y los estudios avanzados que nunca llegaron, al menos en el área de ventas.
En estos últimos años hemos contado con demasiados MBA y escasos pragmáticos que se muevan en la Universidad de la Vida, pero la esquiva señora Bonanza facilitó las cosas en un mundo empresarial de profundos estudios de laboratorio pero escasas incursiones en la Calle, justamente donde la vida transcurre.
Escasos profesores universitarios han salido de lo libresco para zambullirse donde los acontecimientos abundan y sin mayor experiencia real, el mundo se muestra diferente y esquivo. Decía Henri Bergson que se puede conocer París leyendo todos los libros, ver todos los filmes y observar todas las fotografías de la Ciudad Luz durante 30 años, pero 20 minutos a pie por las calles de París son una vivencia, y entre esta y el conocimiento de biblioteca hay un abismo.
Otra vez se avecinan posibles crisis, recesiones y desempleo. Sería bueno preguntarse qué tal estamos pertrechados para enfrentar un mercado en el que la gente no compra sino que hay que venderle.

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