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La final por dentro


Luis Rojas
lrojas@larepublica.net

La final de ayer se jugó como tiene que jugarse una final. Llenazo, alegría de un lado, tristeza del otro, pero el fútbol tuvo su fiesta. Ojalá que Mariano Varela, vicepresidente del Saprissa, haya aprendido que así se debe jugar una final y no como quería él, el pasado jueves, a estadio vacío y en medio de un barreal.

“Nos quitaron las pilas y no podremos oír a McGregor, decían unos miembros de la Doce, cuando los entrevistaron al ingreso del estadio y les preguntaron ¿qué otras cosas les quitaron?. Diay pistolas, cuchillos…

Ex figuras de la Liga llegaron a ver al equipo: Bryan Ruiz, Froylán Ledezma, Carlos Hernández y Steven Bryce. Bryan expresó que “la Liga tiene que arrancar de cero, creo que la presión de salir de la racha perjudica”.

Rafael Alfaro, presidente de la Liga, que salió llorando después de que finalizó el partido, cuando llegó al sector para ingresar a camerinos, el encargado de seguridad no lo reconoció, o no lo conocía y no lo dejaba entrar. ¿Y quién es usted para que yo lo deje entrar?, le dijeron al jerarca rojinegro, hasta que nuestra compañera Dinia Vargas le advirtió que era el mandamás de la Liga.

Boxfútbol fue el que se dio entre Winston Parks y Jairo Arrieta al final del juego. Se increparon, el primero lanzó un golpe, el segundo respondió con un “patadón”.

La Liga quedó como un mal perdedor al no salir a recibir sus medallas por el segundo lugar, máxime que les ganaron en buena lid y sin apelaciones. Si Unafut no hace algo esto se hará norma en todas las finales.
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