Enviar
Sábado 20 Septiembre, 2008

La familia: el proyecto con más futuro


El proyecto con más futuro en nuestro país es la familia, a la cual le debemos no solo por disposición constitucional sino también por convicción y práctica institucional, protección y promoción especial.
La familia como base fundamental de la sociedad propicia el desarrollo integral del ser humano, la convivencia en comunidad y el desarrollo económico y social de la nación. Sin embargo, en Costa Rica esta institución enfrenta grandes retos debido a transformaciones que se han venido produciendo en los últimos años, las cuales la han debilitado a ella y por consecuencia a la sociedad.
Uno de estos cambios es la considerable reducción en la tasa de fecundidad, que durante el periodo de 1996 a 2006, ha caído de 2,7 a 1,9, ubicándose por debajo del nivel de reemplazo generacional que es de 2,1. Mientras que en este mismo periodo, la expectativa de vida al nacer entre hombres y mujeres pasó de 76,77 años a 79 años. Es decir, cada día nacen menos costarricenses, pero los que estamos aquí tenemos la expectativa de vivir y envejecer más.
Entre otras situaciones se ha dado un visible aumento en la conformación de hogares monoparentales, que son jefeados por mujeres en más del 80% de los casos y desafortunadamente son altamente vulnerables a vivir en condiciones de pobreza. También un aumento en la violencia intrafamiliar y de género, que mes con mes se cobra la vida de víctimas inocentes. Cabe además señalar que tan solo en 2006 hubo 469 nacimientos de mujeres menores de 15 años y más de 13 mil nacimientos de madres adolescentes.
Otro elemento que nos muestra la transformación en la dinámica familiar costarricense es el del matrimonio, ya que proporcionalmente a la población total del país, la gente hoy se casa menos que hace 20 años; y no solo se casa menos, sino que ha cambiado radicalmente la vía por la cual se une. Durante 2006 de cada 100 matrimonios realizados en Costa Rica 76 fueron civiles y 24 fueron católicos, sin embargo, en 1980 la proporción era inversa, 23 bodas fueron civiles y 77 católicas.
En este sentido, es pertinente indicar que en Costa Rica, la unión libre es uno de los arreglos familiares con mayor crecimiento en las últimas décadas, pues según el censo de 1973 se encontraban en esta condición 87.531 personas, posteriormente equivalió a 148.732 según el censo de 1984 y llegó a 387.512 personas, según el censo de 2000.
Además, podemos enmarcar dentro de las transformaciones de la dinámica familiar costarricense, el vertiginoso aumento en el número de divorcios y separaciones, asunto complejo que obedece a distintas causas y tiene diversas consecuencias que no es posible profundizar en este artículo, pero que afectan y debilitan a nuestras familias y en consecuencia a la sociedad.
Tomando en cuenta lo anterior, se hace evidente la necesidad de que el Estado costarricense proteja y promueva la perspectiva familiar en la elaboración e implementación de política pública, la que debe corresponderse con las verdaderas necesidades de cada uno de los miembros de la familia y de esta como unidad social fundamental.
De esta forma se previenen y abordan muchos de los problemas que actualmente enfrentamos como sociedad y se promueve de manera integral la calidad de vida de las y los costarricenses, la convivencia y la paz social y en general el desarrollo humano.

Isabel Brenes Paniagua
Cédula 205720926
Politóloga