Nuria Marín

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Lunes 23 Junio, 2008

Creciendo [email protected]
La Eurocopa

Nuria Marín

El aeropuerto de Zúrich es la perfecta antesala para sumergirse en las vibrantes emociones que brinda la Eurocopa 2008. En dos países, Suiza y Austria, en los que es rutinaria una confluencia de diversidades, estas se dejan a un lado para compartir ese lenguaje universal que es el fútbol.
Aquí, la oferta satisface todos los gustos hasta para aquellos que no precian la actividad. Para estos pocos, existen hoteles que rigurosamente prohíben la simple mención del tema, o bien la exposición del fotógrafo Lisi Gradnitzer: “Siete formas de matar un balón de fútbol”.

Para el resto, el fútbol se vive, respira y consume en todas sus formas y expresiones. Las calles se tiñen de publicidad y creatividad, sin barreras de género, edad, etnia o nacionalidad. Los restaurantes son una interesante experiencia con platillos y combos llamados “corner,” “penal” u “off side”.

Las diferencias de los anfitriones afloran, desde el cumplimiento del manual para aficionados que contempla incluso normas de propiedad intelectual en Suiza, hasta la cultura más libre y abierta de los austriacos. En ambos casos, la invitada omnipresente: la cerveza.

Cada quien escoge cómo vivir la fiesta, desde reuniones familiares hasta la toma de las calles, bares, restaurantes, zonas de fanáticos, estadios virtuales y desde luego los estadios. Hay pantallas por doquier, siendo irrelevante su tamaño o marca.

Hay que reconocer que el fútbol es más que un deporte. Despierta emociones difíciles de describir. Toca un abanico de sensaciones que va desde la melancolía por tiempos idos, hasta el fuerte sentido de pertenencia que nos provocan las derrotas, pero especialmente los triunfos de nuestro equipo.

El fútbol torna desconocidos en momentáneos compañeros. Las barreras incluso idiomáticas se superan con el abrazo ante la emoción del gol. Para buenos amigos o amores puede ser fuente de discordia o la perfecta excusa para compartir.

Entender la magnitud de lo que significa el fútbol para la psique nacional es parte esencial para los jugadores, equipo técnico y autoridades correspondientes. Sobre sus hombros descansan las esperanzas de sus nacionales. Sus decisiones, ejemplo y carácter marcarán las nuevas generaciones.

Por ello, es rescatable la casta mostrada por equipos como Turquía e Italia, que remontaron situaciones adveras, la buena preparación y planificación de Holanda, el profesionalismo de jugadores como Podolski que anotó contra su antigua patria y la mentalidad de mediano y largo plazo que se refleja en la permanencia de los entrenadores.

En momentos en que nuestra selección nacional y responsables se escudan en excusas ante su reciente mal desempeño es importante que entiendan su responsabilidad histórica. Costa Rica ansía estar en Sudáfrica en 2010. Para ello, debemos concentrar nuestras energías en aumentar las fortalezas y superar debilidades. En juego está nuestra estima y orgullo nacional.


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