Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 24 Julio, 2009


La encrucijada hondureña


La importancia de lo que ahora está sucediendo en Honduras demuestra que ya no se puede retroceder al pasado, hasta el punto de que lo dado en tiempos anteriores solo sirve de materia de reflexión pero no de modelo a seguir.
Quienes siguen pensando como si todavía viviéramos en tiempos de la Guerra Fría, no hacen más que añorar una época que hace días dejó de existir y solo sigue viva en sus esclerosadas mentes. Sus patéticas reacciones ante una realidad cuya dinámica los ha sobrepasado, tan solo demuestran que son fósiles vivientes. Los procesos que hoy tienen como escenario a prácticamente toda Nuestra América, no son obra de mentes o engendros del infierno, sino una clara demostración de la obsolescencia de un sector socioeconómico que hoy ha perdido vigencia, como son las oligarquías criollas, que hoy parecen estar dispuestas a suicidarse, apegadas a un poder que les confería privilegios que el mundo entero rechaza.
Esta es la única explicación que se puede dar a la obstinada y demencial actitud asumida por los golpistas hondureños frente a las más que moderadas propuestas de Arias el fin de la semana pasado. Por esas extrañas, aunque no infrecuentes, paradojas de la política, ahora es Zelaya quien elogia a Arias y a Obama y dice estar dispuesto a aceptar en todos sus puntos el plan de paz del gobernante costarricense, incluso el adelanto de las elecciones, demostrando con ello una gran madurez.
El tiempo, que en un principio parecía correr en favor de Micheletti, hoy se ha revertido, hasta el punto de que cada día que pasa las organizaciones populares y otros grupos conscientes, están mejor posicionados de la situación y de la inviabilidad de un régimen que, en su delirio, pretende enfrentarse al mundo entero.
Sin embargo, la prepotencia de los cabecillas del grupo golpista se muestra impertérrita, lo cual confirma lo que he venido afirmando, en el sentido de que el poder en Washington está no solo dividido, sino en franca pugna. Prueba de ello han sido las declaraciones de los republicanos, como el derrotado candidato y actual senador John MacCain, o de Carlos Gutiérrez, ministro de Bush y, en general, de los grupos ligados a la administración anterior, en especial, los líderes del Pentágono, cuyo ministro fue nombrado en tiempos de G.W. Bush. El apoyo nada disimulado que poderosos medios de comunicación (Washington Post, CNN, Fox,) han dado al régimen espurio de Micheletti muestra que hay una orquestación debidamente sincronizada en favor del golpe de Estado perpetrado en Tegucigalpa. Todo lo cual me hace suponer que dicho golpe fue preparado desde meses atrás.
Lo dicho pone de manifiesto, en forma lastimosamente trágica, que la nueva política enunciada por el presidente Obama en la Cumbre hemisférica celebrada recientemente en Trinidad y Tobago, está siendo puesta a prueba en la encrucijada hondureña. Los hechos demostrarán hasta qué punto lo enunciado por el actual gobernante norteamericano es algo más que retórica.
El mundo entero pero, en especial, los pueblos de Nuestra América, están a la expectativa del desenlace de la situación hondureña, porque en no poca medida de ahí depende lo que serán las relaciones entre las dos Américas en los próximos años.