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Domingo, 3 de marzo de 2024



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La delicada línea entre la transparencia y el espionaje: Roy Thompson

La figura del “Whistleblower” y el caso de los audios del Presidente Chaves

Roy Thompson Chacón redaccion@larepublica.net | Viernes 15 diciembre, 2023


Bernard Hermant / Unsplash / Archivo La República
Bernard Hermant / Unsplash / Archivo La República


Roy Thompson Chacón

Abogado

En los Estados Unidos, la figura del "Whistleblower" emerge como un baluarte legal para aquellos funcionarios gubernamentales que, al presenciar actos contrarios a la ley o al orden jurídico, se ven compelidos a denunciarlos. Este papel protector se traduce en salvaguardas que impiden la persecución de quienes denuncian, siempre y cuando se sigan ciertos protocolos. Sin embargo, el caso reciente en Costa Rica, protagonizado por una exministra, arroja luz sobre los límites y responsabilidades que deben considerarse al abordar situaciones similares.

En el escenario estadounidense, la categorización estricta de las razones para denunciar y la necesidad de presentar información ante autoridades debidamente autorizadas subrayan la seriedad de la figura del "Whistleblower". Este no es el caso en la situación costarricense, donde la exministra, lejos de seguir protocolos establecidos, parece haber grabado conversaciones sin posteriormente presentar una denuncia formal.

Es crucial destacar que, en un contexto estadounidense, la revelación de información a terceros no autorizados podría resultar en cargos de espionaje. En este sentido, la acción de la exministra podría ser percibida como un acto temerario que va más allá de la mera denuncia de irregularidades.

El peligro inherente a esta situación no radica únicamente en las motivaciones políticas o personales detrás de las acciones de la exministra, sino en la posibilidad de establecer un precedente peligroso para futuros funcionarios gubernamentales. La permisividad actual podría abrir la puerta a prácticas similares en áreas sensibles como la seguridad, la migración, la actividad legislativa, el tipo de cambio, la justicia, y hasta en conversaciones entre líderes internacionales.

En última instancia, la advertencia de que estas acciones podrían volverse en contra de quienes ocupen posiciones de gobierno en el futuro es crucial. Más allá de las tensiones políticas actuales, es imperativo ser conscientes de que las decisiones y acciones actuales sentarán las bases para el tratamiento de asuntos similares en el futuro.

Este episodio debería servir como una llamada de atención para la sociedad costarricense sobre la necesidad de equilibrar la transparencia con la responsabilidad y la legalidad en el ámbito gubernamental. La cautela en la gestión de estas situaciones es esencial para salvaguardar no solo la integridad de los actuales y futuros líderes, sino también la estabilidad y seguridad a largo plazo del país sin ser esta sacrificada en virtud de conflictos personales por personas que transitoriamente ocupan una posición en el Estado costarricense.








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