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Viernes 28 Marzo, 2008

La Costa Rica de 2030

Hace unas semanas se llevó a cabo la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), que cuenta con la participación de destacadísimas figuras de la talla de la reina Rania de Jordania, Henry Kissinger, Bill Gates, Tony Blair, Bill Clinton, Bono, Ban Ki-Moon, entre otros.
En la conmemoración de este año se asignó a un grupo de jóvenes líderes del mundo, menores de 40 años, realizar un estudio sobre cómo será el mundo en el año 2030. Según las predicciones de estos analistas se destaca, que para aquella fecha la economía de China será la mayor del mundo, superando en un 50% a la de Estados Unidos, así como que el triángulo dominante actual, Estados Unidos, Japón y Alemania, será reemplazado por los cinco superpoderes asiáticos: China, India, Japón, Corea e Indonesia.
Entre las muchas predicciones se estima que para 2030, Internet sea accesible prácticamente en cualquier punto del planeta, se profesionalice la filantropía, las minorías ganen espacio, aumente la esperanza de vida, se reduzca la mortalidad infantil, se logren grandes avances en el estudio del genoma humano, disminuyan los porcentajes de desnutrición mundial, se reduzca la pobreza, se expanda la clase media, se mejore la educación, el calentamiento global siga haciendo de las suyas y el agua se transforme en uno de los principales focos de conflicto.
Todas las anteriores muy buenas noticias, dejando de lado las referidas al cambio climático y el tema acuífero del planeta. Pero vale la pena preguntarse, ¿cómo será la Costa Rica de 2030? Yo creo que sí, a la larga todavía parecemos estar a tiempo, de que no nos agarre el toro por el frente y planificar un poquito mejor el futuro para las generaciones venideras y contemporáneas de este país.
Para aquel entonces debemos de ser en teoría una nación desarrollada, nuestro objetivo trazado para 2021, o por lo menos estar muy cerca de conseguirlo, eso sí, siempre y cuando logremos trazar una agenda de desarrollo continúa, sin grandes cambios entre gobiernos de turno, donde se busque el diálogo que permita el consenso, sobre los temas más acuciantes del país, como inversión e infraestructura, agilización de trámites burocráticos, creación de una banca de desarrollo y una gestión integrada del recurso hídrico.
Hoy mientras tanto, miles de jóvenes como yo, vemos como se desperdicia el tiempo y se nos ensombrece el futuro, entre negociaciones de un G-37, 38 ó 39 que no termina en ponerse de acuerdo, y una fracción del PAC que, molesta con Andrea Morales, pretende sacarse el clavo con toda la juventud del país, no permitiendo que el país avance.
Con un panorama así, solo Dios sabrá compadecerse de lo que nos deparará 2030, porque a algunos en este país, poco parece importarles.

Daniel Calvo Sánchez
Cédula 3-408-971
Estudiante de ciencias políticas y derecho, UCR