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Jueves, 9 de julio de 2020



COLUMNISTAS


La Costa Rica a la que aspiramos muchos

Emilio Bruce [email protected] | Viernes 12 junio, 2020


Sinceramente


Hemos vivido los últimos meses una pandemia sanitaria y una crisis económica creciente como consecuencia de las medidas adoptadas para salvaguardar la salud. Hemos visto como el país gracias a las buenas previsiones de sus autoridades ha tenido tan solo unos pocos muertos a quienes todos hemos llorado. Hemos llorado también la desaparición de muchas empresas emblemáticas, de muchas Pymes y Mipymes, de empresas medianas antiguas y de firmas de importancia y de tradición que muy afectadas aún subsisten con mucha dificultad. Hemos llorado la pérdida de empleos, de la pobreza generada, de las tensiones sociales derivadas de todo este panorama.

Hemos visto como las instituciones sociales fundadas en el pasado muy remoto son las que han hecho frente hoy a los problemas sociales, a pesar de sus limitaciones y de las deudas pavorosas que el estado sostiene con ellas. Hay que fortalecerlas, hay que mejorar su funcionamiento y sus recursos. Muchas personas consideran que si la CCSS fuera una caja de seguros podría financiar a sus asegurados en hospitales y médicos independientes. Muchos señalan que la CCSS se ha desvirtuado desde que hace muchos años se le transformó en administradora de hospitales y de ebais. Recientemente el país ha observado como las cooperativas administran ebais con mucha mayor eficiencia y economía que como los administra la CCSS. Hay que fortalecer la CCSS, pero también hay que corregir las deficiencias que la aquejan. Las colas de espera no resueltas por la institución deben de desaparecer y pronto. Un trato personalizado y humano a los asegurados debe de lograrse permanentemente.

El país ha vivido desde la colonia española un régimen paternalista y clientelista que forjó súbditos no ciudadanos libres. Don José Figueres señaló que este era un país domesticado. En realidad, es un país formado en clientelismo y en paternalismo. Pedir a los altos políticos que sostienen el sartén por el mango es lo que generaciones de generaciones de costarricenses han aprendido a hacer. En obediencia y con buen modo para que quien sostiene el sartén se apiade del necesitado. Todo un modelo de dominación. El estado no es dueño de los individuos. Los individuos son quienes poseen el estado. El estado existe en función de los individuos a quienes sirve. No es la preeminencia del estado la que aplasta al individuo. La libertad y la iniciativa individual deben de defenderse día a día.

Vivir es conocer los límites propios. El país tiene límites, aunque los sueños de algunos pareciera que los borran para el estado. El estado no puede gastar lo que quiere, aunque sea bueno el propósito. El estado no puede endeudarse más allá de lo que el flujo de caja del país le permite. Los gobernantes deben de tener presentes estas limitaciones y actuar y proceder siempre dentro de las mismas. Excederse es aumentar los problemas de país, no solucionarlos. Excederse es aplastar al individuo a punta de pagos, impuestos, tarifas y contribuciones solidarias en razón de los excesos. El país debe de buscar enmiendas constitucionales que impidan estas exageraciones y permitan a los individuos exigir a sus administradores cumplimiento, respeto y dedicación.

El estado presenta grandes distorsiones internas que no se han corregido debido a la cultura e idiosincrasia del país. El Poder Ejecutivo se ha ido transformando en deliberante y los ministerios están repletos de consejos y de juntas donde los ministros no son sino un voto más. El poder deliberante es el legislativo. Hay que restablecer la ejecutividad y el espíritu de urgencia en los ministerios.

Pensiones de Hacienda donde el estado da del presupuesto nacional recursos para quienes se pensionan por este sistema son pensiones contrarias al sentido de igualdad garantizado constitucionalmente. Las pensiones deben de ser unificadas en la CCSS y a su vez la administración de las pensiones debe de desligarse de esa institución para que esta se especialice en asuntos de salud.

El Servicio Civil debe de ser analizado en profundidad. El régimen de salarios públicos de los poderes y de las autonomías debe enfrentarse y someterse a una reorganización lógica y profesional. Muchos de los problemas de remuneración de los servidores públicos obedecen al caos existente con varios sistemas operando de manera simultánea. La ley de empleo público busca atender de alguna manera esta problemática. Tampoco es lógico ni es razonable que un funcionario nombrado por el servicio civil no pueda ser despedido fácilmente.

Democracia es nuestro sistema y nuestra vocación y también debe de ser estudiado su mecanismo electoral para evitar los desperdicios enormes de la deuda política, para desterrar los delitos en que incurren los partidos a la hora de simular gastos y presentar contratos onerosos que en realidad son tan solo una ficción, así como para variar y hacer más democrática, eficiente y representativa la elección de diputados. Hay que modernizar la elección y la constitución del parlamento. Debemos poder elegir a nuestros diputados por nombre y distrito electoral y no más por lista provincial. Hay que incorporar el referéndum revocatorio de mandato cuanto antes para sentar responsabilidades. Hay que establecer legalmente que un diputado electo por una agrupación si se separa de ella deja de ser diputado. Hay que fortalecer la autoridad partidaria y evitar la dispersión de diputados y la creación de nuevas y variadas fracciones producto de coaliciones mal planteadas o de simples engaños al elector. Los partidos deben dejar de ser taxis.

Democracia, eficiencia estatal, rescate del estado como servidor de las personas, establecer límites a la acción de diputados y administradores, y un sistema electoral renovado nos llevarían a un renacer de un país más maduro y más eficaz.

En el 2022 tendremos elecciones generales. Espero que entonces se analicen elementos como estos y otros de importancia que se me han quedado en el tintero. La elección de autoridades no es a un reinado de simpatía. La elección no es un momento de histeria para que el menos malo sea electo. La elección es el mecanismo para apreciar los grandes problemas del país y determinar si los candidatos ostentan las destrezas mínimas para enfrentarlos y solucionarlos.


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