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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


La corrupción policial

| Viernes 18 julio, 2008


La corrupción policial


Con la experiencia que dan los años y el haber estado involucrado en el servicio policial, desde los años 60 del siglo pasado, me atrevo a opinar sobre el tema, sin pretender atribuirme toda la verdad y menos agotar la discusión. Nuestra policía ha estado abandonada durante muchísimos años, los políticos de turno la han mal comparado con una valija, siendo buena en el momento del viaje y una vez terminado este se guarda en el sitio más oscuro, donde no la volvamos a ver, es decir, solo la llamamos cuando estamos en peligro. El costarricense, en su gran mayoría, califica ese abnegado servidor público como un sujeto de sexta categoría. Recuerdo aquellos tristes tiempos cuando todos los guardianes del orden eran despedidos con el cambio de gobierno, dichosamente esa práctica está desaparecida, incluso, cuando se hacía algún cumplimiento se nos decía; “ya le queda poco tiempo y cuídeme el uniforme”. Son los uniformados los servidores públicos más mal pagados y despreciados. En esas condiciones, se ha querido que aquellos que no han cursado, ni siquiera, la educación primaria, sean los mejores e incorruptibles trabajadores. Sin embargo, ante este triste enigma, la gran mayoría de los cuidadores del orden son personas honestas, que a pesar de sus limitaciones, hacen de su trabajo un santuario y ahí permanecen en el anonimato hasta su pobre jubilación o muerte. Algunos que cada día son más, entran al trabajo más mal pagado y debido a su falta de escrúpulos, se dejan reclutar por las bandas delincuenciales, a cambio del tintineo de unas cuantas monedas, antes han estado “bolseando a los borrachos”, sacándoles la droga a los habituales para revenderla y sacar un pobre provecho, los menos son denunciados o por circunstancias especiales son detectados por la autoridad y descansan en la prisión. A los que ampara la impunidad, siguen su trayectoria delincuencial dentro de las fuerzas policiales, incluso, sirviendo descaradamente de “campana” al hampa, cuando algún operativo amenaza detener a los malandrines. La información mediática nos ha enterado últimamente de grupos policiales infiltrados en las bandas delictivas e implicaciones mafiosas con narcotraficantes. Con resultados tan crueles, ¿para qué queremos más policías?, si hemos fallado en la jefatura con la escogencia, reclutamiento, preparación, fiscalización, control de calidad, etc. Si queremos solucionar el problema de la inseguridad, pidámosles a los responsables del tema convertir a nuestros policías en verdaderos profesionales, desde el más alto hasta el más humilde servidor, con salarios competitivos, de manera que su puesto sea envidia de muchos y los contratados se sientan orgullosos de pertenecer a un grupo de excelentes compatriotas, que además de conocer su trabajo, hayan salido de nuestras universidades con graduaciones de honor. ¿Serán capaces los aspirantes a puestos de elección popular de comprometerse a solucionar, de una vez por todas, el flagelo de la corrupción policial y por ende la inseguridad en que estamos sumidos? Pero recordemos que se requiere una decisión política clara y muchos recursos económicos. Aquel grupo partidista que ofrezca estas soluciones, recibirá el apoyo de todos.

Lic. Rafael Guillén Elizondo
Ex director del OIJ
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