Luis Alejandro Álvarez

Luis Alejandro Álvarez

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Miércoles 12 Julio, 2017

“La convención que cuenta”, convención PAC

Fuimos testigos de la tercera y última convención abierta de 2017, denominada: “La convención que cuenta”.

Se presentaron al electorado dos precandidatos, que polarizaron la campaña en dos visiones diferentes sobre qué ofrecer para febrero próximo, y que reflejan las dos corrientes de lo que es la esencia del PAC.

Por un lado Welmer Ramos, que buscaba hacer resurgir la línea dura de la ética y austeridad, apostaba por los códigos de ética, y crítico de algunas actuaciones de la Administración de la que él mismo fue partícipe.

Más tímido en propuestas de los temas de derechos humanos, y sociales, por lo que sus contrincantes lo catalogaron de conservador, y del pasado.

Con un implícito apoyo del fundador del partido, y un expreso apoyo del grupo “Mi voto por los códigos de ética”, sumando un no despreciable 44% de los votos emitidos.

En la acera de enfrente, Carlos Alvarado, la voz del hoy, del continuismo, defendiendo esta Administración, y un cambio que no ha sido perceptible a la mayoría de la población, incluso llegando a caer en algunas contradicciones en su discurso, pero que aglutinó a los sectores menos rígidos del partido, la ética laxa, la permisiva.

Ambos esquivos con el tema del cementazo, así como otros que han sido criticados por sectores contrarios al partido.

Expuesto cerca del cierre de campaña el hoy candidato al confirmar en uno de los debates no llevar un plan de trabajo concreto, mientras que a su contrincante le detectaron haber plagiado documentos para su plan de trabajo.

Si las dos convenciones anteriores no generaron mayor entusiasmo en la población ajena a los partidos, la convención que “sí contaba” tampoco calentó nunca.

Con una proyección de 43 mil votos, a pesar de haber estado cerca de duplicar los resultados de la anterior. ¿Un espaldarazo al partido de gobierno?

Sin poder comparar lo que no es igual, sí podemos estimar que el PLN tuvo 2.131 centros de votación con 416 mil votos emitidos, el PUSC con 478 centros de votación abiertos, con 123.500 votos recibidos, frente a los 43 mil del PAC con 371 centros de votación habilitados.

Desde el punto de vista de la inversión para organizar estos tres partidos tales convocatorias, tenemos un PLN con un costo de ¢400 millones, para un aproximado valor por voto de ¢962; mientras que para el PUSC el costo por voto le da ¢1.214  al haber invertido ¢150 millones; y el PAC sus costos le ponen como los votos más caros del proceso, con un costo aproximado de ¢1.860 por voto, invirtiendo ¢80 millones.

No podemos estimar la inversión de los precandidatos para comparar el costo por voto en esta participación, para las tendencias.

El domingo va el Movimiento Libertario, con una metodología diferente, ya con un padrón preestablecido que les da un tope de un poco menos de 10 mil posibles participantes.

Solo queda esperar por cuál de las dos opciones se decantan.

La convención que sí cuenta, nos da el candidato de partido de gobierno, con los votos más caros de este proceso de precampaña.

Luis Alejandro Álvarez Mora

Abogado y Notario Público