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La caída en los precios mundiales de los bonos

Luis Diego Simón
Agente de bolsa autorizado

Las opiniones respecto al camino que seguirá el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 30 años en el mediano y largo plazo están divididas. Para unos, podría ubicarse debajo del rendimiento actual del 3,60%, argumentando que la recesión traerá deflación o en el mejor de los casos inflaciones muy bajas, por lo que el rendimiento podría caer debajo del 2% por un buen tiempo. Para otros, la liquidez proveniente del estímulo para reactivar las economías alrededor del mundo traerá inflación, la cual se tendrá que controlar con tasas altas.
Creo que ambos tienen algo de razón: viviremos algún tiempo con inflaciones muy bajas y hasta negativas, debido al poco dinamismo de las economías, provocado por el temor a invertir y gastar hasta que “aclaren los nublados del día”, pero no necesariamente implicará tasas bajas. Sí veremos tasas altas debido a estos planes, pero no solamente por la liquidez que producirán.
Este año la Tesorería de Estados Unidos necesitará captar cerca de $2.500 billones, cifra superior a los $890 billones que captó durante 2008. Debido a que los mercados financieros del mundo están más sincronizados que nunca, el resto de los países que están en recesión, también tendrán que inyectar liquidez en sus economías, emitiendo bonos. Así, gobiernos y empresas alrededor del mundo competirán por esa escasa liquidez, ofreciendo mejores rendimientos.
Estados Unidos es el país más endeudado. Mientras que su deuda asciende a $10.700 billones, las inversiones de los bancos centrales y tesorerías del mundo juntos no llegan a $6.750 billones. China encabeza la lista con $1.900 billones, y la mayor parte está invertida en bonos del Tesoro de Estados Unidos.
China, con crecimientos del 8% en los últimos años, no ha estado exenta a la desaceleración. Por ejemplo, en Macao, la ciudad de diversión asiática, el número de visitantes está bajando.
Los gobiernos recuperarán empleos a través de obras públicas de infraestructura, lo que traería no solamente ventas de bonos del Tesoro, sino una carrera por liquidez por medio de rendimientos. Esto subirá las tasas al final de 2009 o principios de 2010.
Este aumento del rendimiento podría traer como consecuencia la caída de los precios de los bonos.
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