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¿Jubilarse y trabajar en Costa Rica?

David Gutierrez [email protected] | Martes 04 octubre, 2011



¿Jubilarse y trabajar en Costa Rica?


En el año 1971 se aprobó la Ley de Exoneración de Impuestos para los Residentes Pensionados o Rentistas, que creaba una serie de incentivos fiscales para los residentes pensionados o residentes rentistas extranjeros que decidían venir a vivir a Costa Rica. En particular, la ley establecía la exoneración de todos los impuestos para la importación de su menaje de casa y de un vehículo automotor para uso personal o familiar.
Durante muchos años, Costa Rica fue un imán de atracción de quienes buscaban abaratar un poco su estilo de vida, sin sacrificar calidad. Eramos reconocidos internacionalmente como el país en el que, principalmente estadounidenses, se retiraban o residían buena parte del año. Este grupo de personas generaba actividad económica y divisas con la compra o alquiler de casas, los servicios profesionales de doctores y abogados, la contratación de diversos empleados, además de que estimulaban el comercio con compras de bienes. Junto con esto, promovían las visitas de amigos y familias, con lo que se reforzaba el turismo y el mercadeo del país.
Lamentablemente, en 1992 se aprobó la Ley Reguladora de todas las Exoneraciones Vigentes, su Derogatoria y sus Excepciones, que eliminó las exenciones que se otorgaban a los pensionados y rentistas. Es difícil comprender por qué se tomó esa decisión que nos privó de continuar por una buena senda.
Actualmente, Costa Rica cumple con lo más importante: una buena marca país, un lugar con las condiciones básicas de clima, ubicación, acceso a playas y montañas, infraestructura, salud y actividades sociales y culturales. ¿Por qué no aprovecharnos de esa ventaja competitiva?
Los baby boomers (aquellas personas nacidas entre 1946 y 1964) se han empezado a retirar este año. En total se espera que unos 76 millones de estadounidenses se retiren en los próximos años. La demografía de ese país, junto con otros como Canadá y el Reino Unido, nos abre una ventana de oportunidad para que, como país, preparemos los incentivos adecuados que los lleven a retirarse, al menos parcialmente, en Costa Rica.
Pero estos nuevos incentivos tendrán que ir aun más allá de los que visionariamente se crearon en 1971. Debemos pensar en ofrecer seguros de gastos médicos (ya Panamá los ofrece gratis a todos los no residentes que permanezcan en ese país menos de 30 días), en exonerarlos de impuestos en la compra de ciertos activos como casas y carros, en el pago de restaurantes, supermercados y estimular la construcción de comunidades de retirados. Si solamente apuntamos a que el 1% de esos baby boomers de los Estados Unidos se retire en Costa Rica, generaremos una estimulación económica como nunca antes se ha visto.
Adicionalmente, nuestra legislación es bastante restrictiva para que profesionales de otros países trabajen en Costa Rica. ¿Por qué no permitir que todos aquellos que cumplan con requisitos objetivos como años de experiencia o grados académicos, obtengan su residencia temporal en el país con solo presentar una copia del contrato de trabajo con una empresa reconocida?
De igual forma, aunque tal vez en menos número, esto generaría un movimiento importante de profesionales, con alta capacidad económica, quienes activarían la economía de bienes y servicios. Además, el país se beneficiaría al contar con el conocimiento y experiencia de personas destacadas y bien remuneradas.
Con el plan fiscal que se discute en la Asamblea Legislativa se espera recaudar $800 millones adicionales por año. Promoviendo que unos 50 mil extranjeros se retiren en Costa Rica, podemos generar actividad económica por unos $2 mil millones al año. Al aplicarle un IVA del 13% (como mera referencia) se recaudarían unos $460 millones en impuestos.
Tenemos que crear los incentivos y oportunidades adecuados para que cada vez más personas escojan a Costa Rica como su lugar de residencia, aunque sea parcial o temporal.
No tengamos miedo de abrirnos al mundo para darles la bienvenida. Ellos traerán trabajo, dinero, experiencia y conocimiento. El país se enriquecerá enormemente.

David Gutiérrez


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