Jaque en dos jugadas
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Jaque en dos jugadas
Un error imperdonable de Arrieta y el gol Alajuelense dejan a Saprissa a un paso del mate

Era el minuto 43, de un partido en que Saprissa proponía y la Liga esperaba, contraatacaba, reventaba y de paso saludaba a Donny Grant, que disfrutaba de vacaciones adelantadas.
Alajuelense trataba de pararse bien, pero jugaba al filo de la navaja; Saprissa no podía romper el cerco, y aunque Pemberton no era muy exigido, en las acciones de bola muerta, en las cabezas de Douglas Sequeira y de Josué Martínez se ahogaban los gritos de gol morados.

Control, control, control gritaban los manudos con dos líneas de cuatro bien paradas; mientras Centeno buscaba la llave, pero sin mucho auxilio de Maykol Ortiz.
Hacia el 40’, se lesiona Allen Guevara; la Liga pierde velocidad porque entra Alejandro Alpízar, los saprissistas sonríen; el partido se acomoda, parece, pero entonces se amarga la fiesta; Arrieta se hace expulsar, patada a Acosta, sin bola, la forma como sale del terreno casi sin protestar certifica su culpa, todos se miran atónitos, pero el daño está hecho.
La segunda parte fue otro partido. Marcelo Zarvas se soltó y se vino literalmente a armar a su equipo desde la misma área rojinegra. Oscar Ramírez aprovechó su hombre de más, dándole al brasileño libertad en la cancha para armar sus piezas; la Liga pasa de oveja a lobo.
Al 66’, una de esas jugadas tan inusuales que vale la pena comentarlas. Blanco desborda por la derecha y centra en forma exquisita para el “Paté” Centeno, la gente se para en las gradas, los manudos cierran los ojos, los narradores contienen el aire y los rojinegros en la cancha esperan lo peor, pero Walter la pifió, ¡y de una forma!, que poco le faltó para golpearse la cabeza con su botín…., nadie lo sabía, pero tras esa opción, vendría el castigo.
El “Macho” hizo dos buenos cambios; Argenis y Oviedo, velocidad y buen toque y, de hecho, fue Cristian quien, llevando el balón a ras del suelo hasta el área saprissista, provocó dos remates de McDonald, que Donny detuvo, pero después apareció la derecha de Alpízar y sentenció.
Saprissa después de eso fue amor propio. Guimaraes movió sus piezas y buscó con John Jairo Ruiz, Armando Alonso y Allan Alemán el empate, pero la Liga hizo valer siempre su hombre de más, el suelto, el que se mueve sin balón y además llevó el partido con el reloj en el bolsillo, asegurándose una victoria que lo deja muy cerca de la final.
No obstante, en los clásicos nunca nada está escrito, todo se escribe sobre la cancha y será en el Morera Soto donde les contaremos la otra historia.

Luis Rojas
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