Japdeva se olvidó de ayudar a Limón
Por ley, Japdeva debe girar un 10% de su presupuesto anual a la provincia de Limón. En 2014 no ha repartido un solo colón. Archivo/La República
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En siete años, aporte para desarrollo del Caribe fue de ¢11 millones

Japdeva se olvidó de ayudar a Limón

Remuneraciones se duplicaron en mismo periodo gracias a convención colectiva

Aunque en principio uno de sus principales objetivos es promover el desarrollo económico de la vertiente Atlántica, lo cierto del caso es que desde hace años, Japdeva dejó de ayudar económicamente a las comunidades de Limón.
Entre 2008 y el año en curso, esa institución apenas ha repartido ¢11 millones entre las seis municipalidades caribeñas y asociaciones de desarrollo, a pesar de que por ley está obligada a girar un 10% de su presupuesto anual. En este 2014 por ejemplo, no ha repartido un solo colón.


En ese sentido, si la ley se aplicara en toda su extensión, al menos ¢23 mil millones se hubieran invertido en la provincia para reparación de caminos, mejoramiento de alumbrado público, seguridad y mantenimiento de instalaciones deportivas, entre otras labores comunales.
Ese nivel de inversión constante superaría a mediano plazo la que se pretendía hacer por medio del proyecto Limón Ciudad Puerto.
La última vez que Japdeva hizo un aporte considerable a la provincia de Limón fue en 2007, cuando giró ¢713 millones.
Por el contrario, mientras el aporte de esa institución al Caribe se vino a pique en los últimos años, el rubro de remuneraciones se ha duplicado prácticamente en ese mismo periodo, a tal punto que para este año ese gasto representa el 73% del presupuesto de la institución.
Desde que se inició esta década, Japdeva solo ha girado ¢2,3 millones a las municipalidades para su desarrollo, de acuerdo con la Contraloría General de la República.
“En la ley orgánica de Japdeva se incluye un porcentaje que la institución está obligada a brindar a las comunidades anualmente. El dinero sirve para impactar a las comunidades por varias vías, ya sea en asocio con las municipalidades, o bien, por medio de las asociaciones de desarrollo y comités cantonales”, explicó Pablo Díaz, gerente general de Japdeva.
Tanto Díaz como varios diputados de la provincia de Limón, aseguran que la institución hace un aporte en especie a las municipalidades, ya sea prestando maquinaria o fuerza laboral para el desarrollo de obras como reparación de caminos, escuelas y otras inversiones.
No obstante, también reconocen que el aporte de Japdeva a la provincia podría ser mayor y que este apoyo no se compara con el que estaría obligada a hacer por ley.
El desbalance entre respaldo a la provincia y las remuneraciones ya lo detectó el gobierno de Luis Guillermo Solís, quien anunció el viernes de la semana pasada, una renegociación de la convención colectiva de Japdeva que cobija a los 1.500 empleados de esa institución.
El objetivo del Presidente es que al menos unos ¢1.000 millones de los incentivos que reciben los trabajadores de esa institución, se conviertan en inversión en la provincia, o bien, sirvan a Japdeva para mejorar el servicio.
Entre las cláusulas que se desean reformar se encuentran la limitación del tope de cesantía a diez años, y la eliminación de un subsidio adicional por laborar en un día feriado.
Asimismo, se pretende que los trabajadores de Japdeva se apeguen a los aumentos salariales que decreta el Ministerio de Trabajo para el sector público, en vez de abrir una negociación directa entre trabajadores y Japdeva.

 

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Esteban Arrieta
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@earrietaLR


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