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Es deseable que la Unops pudiera no solo participar en la construcción de obra pública, sino que logre jalar del hilo por el cual se puede deshacer el nefasto ovillo que todo lo traba para que nuestras instituciones vuelvan a cumplir con lo que la ley les manda


Jalar el hilo del ovillo que todo lo traba


Es algo así como un cable de alta tensión al cual nadie quiere meterle mano, pero ahora parece que la ayuda para reencauzar su potencia por buen camino vendrá desde afuera, con el visto bueno del gobierno, al menos para lo que a infraestructura pública se refiere.
La Oficina de Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (Unops) vendrá a devolverle capacidad al Estado para ejecutar proyectos de infraestructura de un modo razonablemente aceptable.
Costa Rica no debería estar en la lista de los que no lo saben hacer. La capacidad la tenemos, fueron las políticas las que fallaron.
Los gobiernos desde hace unos 40 años han generado el complejo problema pero no han encontrado más excusa que echarles la culpa a las crisis económicas de lo ocurrido al interior de muchas de nuestras instituciones públicas.
Como si dichas crisis pudieran ser de verdad las culpables del engorde irresponsable de las planillas de muchas de esas entidades, sin discriminar en cuál valía la pena aumentar la planilla y además exigir luego el adecuado rendimiento.
Así llegamos a contar con una institucionalidad que, siendo tan necesaria como es, se tornó una lenta y espesa burocracia capaz de trabarlo todo pero sin prácticas de control y rendimiento de funcionarios, secciones y departamentos.
Curiosamente, quienes propiciaron ese mal funcionamiento hoy sufren sus consecuencias y por ello desean que cambie.
Pero hacerlo tiene un alto costo político, por lo cual se ha dejado que las aguas del trabamiento burocrático se sigan desbordando sin beneficiar a los sedientos.
Ahora el gerente de Unops le ha dicho a este medio que la entidad viene a ayudarnos a ejecutar infraestructura en tiempo razonable.
Que el sistema actual de fideicomisos es un complemento interesante pero que aun ellos requieren un Estado capaz de controlar el funcionamiento de las cosas.
Eso es lo mismo que en este espacio venimos diciendo desde hace mucho tiempo, no refiriéndonos a los fideicomisos en particular, sino a cualquier sistema que se utilice, desde concesiones hasta otro tipo de contrataciones, para construir obra pública.
Es deseable entonces que la Unops pudiera no solo participar en la construcción de obra pública, sino que logre jalar del hilo por el cual se puede deshacer el nefasto ovillo que todo lo traba y que cambie la cultura para que nuestras instituciones vuelvan a cumplir con lo que la ley les manda.
 

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