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Jacob Karpio: alma, vida y corazón dedicados al arte

Un trotamundos cuya casa o cial son los aviones, porque pasa viajando a ferias de arte y exposiciones, así como alguien que lucha por promover un arte que cree historia y no algo meramente comercial: ese es Jacob Karpio.
El propietario de la Galería Jacob Karpio está celebrando 30 años de navegar por el mundo del arte y conversó con MAGAZINE sobre lo que ha sido su trayectoria y los retos que le esperan a futuro.
Los inicios del argentino de nacimiento y nacionalizado costarricense en el arte fueron de la mano de grandes maestros latinoamericanos, cuya riqueza conoció mientras vivía en Brasil, Perú, Chile y Ecuador, entre otros países.
El recuerda como un tesoro la influencia que tuvo de artistas como los brasileños Hélio Oiticica y Lygia Clark, y el crítico de arte argentino Jorge Romero Brest, quienes le terminaron de contagiar su “pasión” por el arte.
Fue para 1979 y 1980 que evolucionó en su faceta y empezó a comercializar arte colonial; en 1982 abrió su Galería Atma en Quito, , y para  nales de 1987 trasladó ese espacio a suelo costarricense, donde aún se mantiene vigente.
Esta odisea de tres décadas ha sido un gran aprendizaje para Karpio, quien a rma que lo que más le enorgullece “es haber proyectado el arte de Latinoamérica en la escena internacional”.
También señala que siempre ha escogido el apoyar y dar seguimiento a la carrera de artistas cuyo arte perdure en la historia, que eso es “lo más importante” para él.
“Tengo un concepto de que lo que escojo siempre perdure en la historia del arte, que no esté entre los cánones de preservarse como objeto, como técnica, sino como algo que está aportando a cualquier ser humano, como algo que da una subjetividad y hace que la gente se identi que inclusive controversialmente con lo que está viendo”.
Jacob ha sido señalado como uno de los galeristas más importantes del mundo y su galería fue nombrada como una de las 75 más importantes del orbe en el libro “International Art Galleries:Post- War To Post-Millennium”.
Esos señalamientos son producto “del esfuerzo tan grande” que ha puesto en su trabajo, según reconoce. Como parte de esa labor, el galerista ha hecho más de 300 ferias en todo el mundo y a la hora de preguntarle cuál es su artista plástico favorito, no duda en hacer unan larga re exión. Los nombres del alemán Gerhard Richter y el pintor argentino Guillermo Kuitca, son algunos de los que señala.
De lo que sí está totalmente seguro Karpio, es que ahora tiene su mirada puesta en Nueva Delhi, la capital de India, la cual quiere descubrir para ver la riqueza artística que encierra.
El galerista está más que ligado con esa nación asiática, ya que ahí vivió durante seis años como monje, tiene una de sus casas y la visita por lo menos dos veces al año desde 1976, señaló.
El amplio camino que ha hecho Karpio en el arte, le permitió tener clientes famosos como los actores Brad Pitt, Angelina Jolie y el rey Juan Carlos de España, a este último le vendió una obra del costarricense Habacuc.
Sin embargo, Jacob es muy seguro al a rmar que “pre ero vender obras a personas que aprecian el arte y que siguen la carrera de un artista, a aquellos que se dejan llevar por la especulación del mercado”.
Karpio cumplirá 25 años de haber abierto su galería en suelo costarricense en 2013 y afirma que se puede jactar de que su espacio “es la primera galería de arte de este país, (porque) antes eran pulperías de arte, ventas de cuadros y marcos”.
En su galería en San José ha organizado 200 exposiciones aproximadamente y por ello tampoco le resulta sencillo elegir cuál ha sido la más importante.
“No tengo una exposición como la mejor, pero mi gran recuerdo es el haber traido a uno de los genios de la historia del arte de la humanidad el pintor argentino Guillermo Kuitca. Otras exposiciones han sido muy bellas, poéticas, constructivas, conceptuales”, explicó Karpio.
Este hombre camaleónico dice haber cumplido todas las espectativas que tenía en su profesión y el haberse topado con artistas de extraordinario talento nacionales y extranjeros. Sin embargo, una que otra frustración aún afecta su caminar, reconoce.
Uno de esos puntos negros es el poco apoyo que hay en Costa Rica hacia las artes visuales.
“Lo que me frustra en Costa Rica es que todavía en el caso del arte el apoyo gubernamental es muy poco. Lo que me da cosa es el tema de que en un Festival Internacional de las Artes el arte está relegado; en todos los festivales el ministerio de Cultura no le da peso a las arte visales. Se llama FIA pero no está completo, y por ejemplo en lugar de utilizar al Museo de Arte y Diseño Contemporáneo, a TEOR/éTica o a mí para hacer eventos maravillosos y conseguir que vengan artistas de primera línea, lo único que se exhibe es artesaría cultural, no se exhibe arte”, añadió
Otro elemento que frustra a Karpio es que a su criterio los galeristas en el país no se arriesgan y algunos pintores nacionales en la actualidad solo buscan vender cuadros, no crear historia.
“Respeto a los galeristas porque no es fácil trabajar con arte, pero sí tengo mi crítica, yo me dediqué a la gestión cultural no solo a vender cuadros. No creo en el supermercado de venta de cuadrillos; la gente cree que cualquier cosa es arte, la gente no se asesora bien”, comentó.
“El arte contemporáneo (tico) llegó hasta Federico Herrero, ahorita estamos en crisis. Ahora lo que hay es gente que pinta y que quiere vender; no quiere proponer cultura, compromiso y comprometerse a sí mismos. Es triste”, afirmó.
“No es que aquí no hay parámetros para agarrarse (e innovar), Habacuc lo hizo, Priscilla Monge, Federico Herrero y Joaquín Rodríguez del Paso”, añadió el galerista citando artistas que han hecho un papel diferente.
En ese sentido Jacob también señaló que el país y el arte nacional necesitan a Virginia Pérez-Ratton, quien fundó la fundación TEOR/éTica y cumplió una gran labor como artista plástica, investigadora, curadora e historiadora del arte.
“Vicky hizo la diferencia en promover el arte, arriesgó, me ayudó a extender lo que yo no podía hacer desde una galería. En Costa Rica hace falta Vicky. No hay muchos seres humanos como Vicky en este país”, adujo Karpio.
Un viaje de 30 años por el arte sonarían mucho, pero para Karpio es solo la continuación de un camino que no piensa parar y al que le restan muchas más escalas.
Por ejemplo uno de sus retos a futuro es el mantener su “ojo de descubridor” para apoyar artistas y para compartir lo que ve en sus viajes como una gestión cultural.
También tiene proyectado abrir una nueva galería de arte en Bogotá, Colombia, donde reside actualmente, a mediados de 2013. Para ello piensa trasladar poco más de 2 mil obras de arte de su colección que tiene en suelo tico al colombiano.
A pesar de esa apertura, Jacob dijo que piensa mantener abierta la galería en suelo tico, “hasta que Dios permita y el bolsillo lo aguante”, y señala sentirse afectado por dejar este país.
“Yo me siento feliz aquí, me encanta Costa Rica, no sabe la tristeza que es para mi dejar este país, es dejar un lugar del que me he enamorado, que es bello, tiene tantas cosas maravillosas, es muy dificil”, adujo.
Otros planes de Karpio son el continuar su labor musical con su grupo Ranesh Kirtan Factory. Además piensa lanzar un disco de música para meditar el próximo año.

Carolina Barrantes
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