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Israelíes y palestinos mantienen tregua

Gaza
EFE

Israelíes y palestinos esperan que la tregua que entró en vigor la madrugada traiga el fin de los ataques y el flujo de productos y mercancías a la franja de Gaza, aunque lo que prima es el recelo y la sensación de que no durará mucho tiempo.
Desde que se inició a las seis de la madrugada hora local, Israel y Hamás mantienen sin incidentes el alto el fuego pactado con la mediación de Egipto y de una duración de seis meses, después de que la jornada anterior ambas partes intensificaran sus ataques.
Horas antes de que entrara en vigor la tregua, un miliciano palestino perteneciente al brazo armado de Hamás murió por fuego del Ejército israelí en el sureste de la capital de la franja, informaron fuentes sanitarias y del propio movimiento islamista.
Al iniciarse formalmente el alto el fuego, patrulleras de la Marina israelí efectuaron disparos al aire en la zona fronteriza del norte de la franja de Gaza, que cayeron en el mar sin provocar heridos, informó a Efe una portavoz del Ejército de Israel.
“El objetivo de la misión era advertir a unas embarcaciones palestinas que navegaban en aguas de una zona de seguridad cerrada próxima en las inmediaciones de Israel”, añadió.
El incidente fue precedido el miércoles por el disparo de más de una treintena de cohetes desde Gaza contra poblaciones israelíes aledañas, y al menos tres ataques aéreos de Israel que dejaron cinco milicianos heridos.
El brazo armado de Hamás, las Brigadas de Azedín Al-Kasem, expresó ayer en un comunicado su compromiso con la tregua, aunque advirtió de que “no es un regalo gratuito a las fuerzas ocupantes” y, que “responderá con dureza si Israel la viola”.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, previno al movimiento islamista, que controla la franja de Gaza desde hace más de un año, que la tregua es la última oportunidad que tiene antes de una incursión militar de envergadura de su Ejército.
Los seguidores del grupo islamista y los palestinos de Gaza “están hartos de Hamás” tras años de violencia, declaró Olmert a un periódico australiano.
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