Islandia pronostica muerte de monedas perdidas
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Gudmundsson no estuvo muy lejos de afirmar que es “imposible” que una moneda menor sobreviva en un régimen de flotación libre.


Islandia pronostica muerte de monedas perdidas

 Islandia da indicios de que su moneda podría ser demasiado pequeña para sobrevivir en el volátil mundo posterior a la crisis financiera global.
Menos de cinco meses después de que la ministra de Hacienda, Katrin Juliusdottir, dijera que era probable que nunca volviera a llevarse la corona a un régimen de flotación libre, el gobernador del banco central, Mar Gudmundsson indica lo mismo.


“Hemos dicho que Islandia puede vivir con la corona, pero luego tenemos que hacer una cosa y otra”, dijo Gudmundsson en entrevista telefónica desde Reykjavik. “Bien podría pasar que no nos gustaran todas las cosas que tenemos que hacer, por lo cual debemos considerar otras opciones. Otra alternativa es sumarse a una gran unión monetaria”.
Luego de que sus mayores bancos declararan un impago de US$85.000 millones en 2008, Islandia impuso controles cambiarios para contener la salida de capital.
El Fondo Monetario Internacional y economistas como el Nobel Paul Krugman elogiaron la medida, que consideraron necesaria. Ahora, a pesar de que Islandia crece más que buena parte de Europa, el país mantiene las restricciones cambiarias debido al temor de que la corona no sobreviva sin ayuda.
Inversores extranjeros tienen alrededor de $8 mil millones en coronas trabados por los controles. Eso puede compararse con la producción económica total de Islandia en 2012, que fue de $13 mil millones. Una caída de la corona derivaría en una aceleración de la inflación y afectaría a la población de la isla atlántica, donde los préstamos vinculados al índice de precios al consumidor constituían el 83 por ciento del total del crédito a septiembre de 2012.
Mientras las autoridades responsables de algunas de las monedas más pequeñas del mundo tienen problemas para proteger sus mercados, las economías más grandes del mundo también se han concentrado en las paridades cambiarias conforme el debate se desplaza de la reducción de la deuda a la competitividad comercial.
“Eso no es un problema sólo para Islandia”, dijo Gudmundsson. “Se trata de una discusión que se desarrolla en todo el mundo. Cuanto más chico es el país, más difíciles son las cosas”. Gudmundsson no estuvo muy lejos de afirmar que es “imposible” que una moneda menor sobreviva en un régimen de flotación libre.
Para Islandia, que en 2010 inició conversaciones para incorporarse a la Unión Europea, la lección de la crisis del euro es que formar parte de un gran grupo monetario no es siempre la mejor protección. La clave es tener una economía que esté alineada con el bloque monetario al que un país planea ingresar, según Anders Svendsen, un economista de Nordea Bank AB en Copenhague.
Ingresar a la zona del euro “podría tener ventajas a corto plazo, pero podrían quedar anulados como consecuencia de desventajas a largo plazo, a lo que se sumaría el hecho de tener que atarse en momentos en que la economía dista de encontrarse en equilibrio”, dijo Svendsen por teléfono.”.

Bloomberg

 


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