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Domingo, 16 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


Irrespeto a convenio contra fumado

| Jueves 23 octubre, 2008


Irrespeto a convenio contra fumado


“Tanto derecho tienen los no fumadores a respirar aire puro como los fumadores a inhalar su cigarro en un bar”, sentenció Edgar Marín, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de Restaurantes (CCR), en una publicación aparecida el 15 de octubre de 2008 en el periódico LA REPUBLICA, para defender su férrea oposición a que se aplique el Convenio Marco de Regulación del Tabaco.
En los restaurantes y centros comerciales en donde voluntariamente han acogido la política de no fumado dentro de sus instalaciones, según manifiestan los propietarios, la afluencia de público no ha mermado, por el contrario, como ocurre en el Restaurante 1910 en Cartago, ya las familias van a almorzar o a cenar más tranquilas, porque no exponen a sus miembros a los efectos letales del humo de primera y segunda mano.
El señor Marín se convierte en un activista de las propias tabacaleras, sacrificando con su posición la salud y la vida de las personas que forzosamente deben trabajar en los bares y restaurantes en donde en la actualidad se permite fumar.
No debe escapar a la inteligencia del director ejecutivo de la CCR, que los fumadores pasivos, como son los trabajadores de los restaurantes a quienes él representa, están expuestos a las 4 mil sustancias químicas que emanan de la combustión del cigarrillo y a más de 20 elementos cancerígenos.
No debe escapar a la inteligencia del director ejecutivo que la enfermedad de un empleado fumador pasivo de un restaurante o bar, la va a asumir la Caja de Seguro Social si es que los dueños lo tienen en planilla. La enfermedad la va a sufrir y a enfrentar la familia de ese trabajador cuando después de operado de un cáncer de garganta, pulmón o la amputación de sus órganos y extremidades quede con discapacidades totales. Cuando los médicos les dicen a los parientes, “que no hay nada que hacer por él y que es mejor que pase sus últimos días en su casa”. Don Edgar Marín, cuando esas personas se van muriendo a poquitos porque no toleran los alimentos y tienen que pasar los últimos días pegados a un tanque de oxígeno que se lo facilita la CCSS, pero no así el costo diario del transporte de esos tanques. Cuando como en el caso de un amigo mío, en la familia tienen un miembro con discapacidad y que después de la muerte de su padre, todos los días llora porque su papá no “llega a atenderlo”. Cuando en esa familia el padre era el único que llevaba el sustento y la señora hoy viuda padece diversas enfermedades que le impiden salir a trabajar, aparte de que no tienen con quien dejar al hijo mayor minusválido.
Todo el drama anterior es real y se vive en muchas familias, pues aparte de las diez personas que fallecen diariamente a causa del fumado, centenas de personas viven como mi amigo Wilky con una pierna menos, o como otro amigo piloto que a causa del mal de Buerger, ha perdido varios dedos de sus pies.
Si la Cámara desea que sus clientes fumadores lo hagan en los restaurantes y bares, deben construir casetillas para tal efecto, como las telefónicas, y asumir las responsabilidades civiles cuando de fallecimientos de trabajadores, fumadores pasivos, se trate.

José Francisco Monge Masís
Miembro Fundación pro Derechos de los no Fumadores