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Jueves 14 Julio, 2011

“Investigación o presión”

Las discrepancias entre un sector de la Corte Plena y el Fiscal General han sido noticia en los últimos días y me parece oportuno destacar algunos puntos que por su relevancia no deben ser pasados por alto.
Cualquier persona puede ser investigada, procesada, condenada y encarcelada en nuestro país, en eso todos estamos de acuerdo.

Existe, sin embargo, legislación que señala que cuando se trata de los miembros de los Supremos Poderes se debe solicitar el levantamiento de la respectiva inmunidad.
No me voy a referir al caso concreto porque deberán ser los jerarcas de esos Supremos Poderes los que tendrán que señalar si se ven o no afectados en sus derechos y las consecuencias que se pueden derivar de lo actuado por el Fiscal.
Lo que sí me concierne es la relación que estos hechos tienen con el Caso Caja-Fischel y la forma como se dieron.
Es totalmente inadecuado e inconveniente para el respeto que debe existir en el país al Estado de Derecho que se tome como pretexto un anónimo y rumores sin fundamento alguno, para abrir una investigación en contra de tres Magistrados de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, a pocos días de fallar en un caso trascendental.
Los Magistrados, pasaron de ser víctimas de un anónimo que circuló por Internet a sospechosos de un delito, lo cual ejerce una presión sobre ellos. A pesar de que hoy se puede identificar mediante el IP dónde se originó el mensaje, las autoridades dicen les fue imposible localizar el computador de donde salió el correo electrónico.
Por otro lado, llama poderosamente la atención que solo tres de los cinco Magistrados fueron investigados, mismos que no estuvieron de acuerdo con ratificar, en todos sus extremos, el fallo del Tribunal en el caso en cuestión.
Cabe resaltar también el hecho que al día siguiente de que el fallo de la Sala Tercera fue emitido, la Fiscalía pide la desestimación de asunto que investigaba pues nunca encontró base alguna que indicara la comisión de un delito.
Quedó demostrado ante el país que ni yo, ni nadie de mi familia tuvimos contacto alguno con los Magistrados.
Me siento con la obligación de hacer estos señalamientos para que los costarricenses estén informados sobre lo que ocurre en el país, tengan elementos para juzgar y reflexionar. El resquebrajamiento de un Estado de Derecho, comienza con pequeñas fisuras que lesionan los derechos de otros ante la mirada indiferente de la mayoría.
El caso en el que se me involucró, a Dios gracias, ha terminado; tengo por delante muchos años, de lucha internacional, pero no me cansaré de advertir a mis conciudadanos que ayer fui yo, mañana podrá ser otro cualquiera, a quien se le violenten sus más elementales Derechos Constitucionales.

Rafael Angel Calderón Fournier