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Miércoles, 21 de agosto de 2019



COLUMNISTAS


Invertir y pescar en bajamar

| Lunes 15 junio, 2009



Invertir y pescar en bajamar



Todo pescador sabe que la mejor época para pescar es “verano y en bajamar”, cuando hay poca agua y los peces parecen abundar. Igual sucede en materia de inversiones; cuando hay crisis en los mercados, algunos productos caen de precio y las oportunidades afloran.
No obstante, analizando la conducta del costarricense, nos damos cuenta que, como bien decía el maestro de filosofía, don Constantino Láscaris, “el tico no es pescador”. No dudo que además de filósofo, habría sido un excelente inversionista.
Todas las crisis financieras, desde la crisis del tulipán en el siglo XVII, la de los 30, 70, 80, y 90 en el siglo XX y las dos que ya contabilizamos en el siglo XXI, han demostrado el mismo efecto. Con la crisis, algunas marcas y empresas desaparecen, otras se fusionan o se venden, pero en general todo baja de precio, hasta las buenas inversiones. Más pronto que tarde, todo vuelve a su nivel, rebota, se recupera, se aprecia.
Es sorprendente ver, por un lado, una altísima cantidad de dinero congelada en productos a la vista o de muy corto plazo, generando un interés negativo, de cero o muy cercano a cero. Por el otro, observar la caída de precio de las acciones locales e internacionales, del petróleo, el oro, el euro, materias primas, viviendas, inflación y los alimentos, entre otras. Como ahorrantes no hemos aprendido a leer entre líneas, o del todo no leemos.
Quizás, nuestro problema sea la visión de corto plazo. Independientemente de que la recuperación sea en forma de “v”, o de “u”, rápida o lenta, que se tarde medio año, un año o dos, no cabe duda que los sistemas financieros y económicos terminarán por recuperarse.
Tanto inversionistas individuales como colectivos (fondos de pensión y de inversión), deberían estar estructurando sus portafolios con algunos activos subvaluados, como los citados. Si bien algunos pueden aún mostrar oscilaciones en el corto plazo, la frontera de crecimiento es mucho más amplia que lo que aún puede retroceder.
Gracias a la diversificación, en los fondos de ingreso y crecimiento esa reducción fue de alrededor de un 4%, y aún menos o nula en los fondos mercado de dinero o inmobiliarios. Menos de un año después, los precios de los bonos estaban a su precio original.
Como inversionistas las crisis nos van enseñando que los mercados oscilan y que ante una caída de valor en los activos financieros debido a elementos emocionales y no fundamentales, lo mejor es mantener la calma, entender el origen del fenómeno y esperar la recuperación de precio de los activos.
Si la crisis lo encuentra con recursos financieros líquidos, lo mejor no es quedarse ahí, seco, sino entrar nuevamente a invertir, en forma diversificada, con asesoría profesional y con nuestro propio ejercicio de la lógica.

Director ejecutivo de la Cámara Nacional de Sociedades de Fondos de Inversión
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