Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 20 Marzo, 2012


Reflexiones
Inversión pública en tiempos de crisis

Sacrificar lo importante en favor de lo urgente suele ser siempre el resultado de las presiones fiscales de corto plazo de todo gobierno. Ciertamente, el mejor de los mundos es aquel en el que podamos atender el hoy y prever el mañana, todo con prioridad; pero cuando los recursos son escasos, las decisiones siempre deben venir de un estadista y no solamente de un político. Por eso el esfuerzo de nuestros gobernantes debe ser mantener, e inclusive incrementar, la inversión pública en tiempos de crisis. Caer atrapado en el círculo vicioso del recorte y del ajuste en la inversión, es dejar de hacer o dejar pasar.
La construcción de carreteras, puentes, puertos, aeropuertos, ciertamente es importante para el mejoramiento de la competitividad de nuestra economía; la modernización de la infraestructura pública de nuestro gobierno central es urgente, en un estado que pretenda brindar servicios de calidad a la ciudadanía. El costo en alquileres se multiplica y en unos cuantos años fácilmente se comen los equivalentes en inversión que se hubiesen utilizado para tener infraestructura propia. Muchas de las decisiones no tomadas hoy tendrán como consecuencia un caro precio mañana. Por eso, ya sea que se trate de la ciencia y la tecnología o de la seguridad ciudadana, la mejora de la infraestructura debe verse como un bien público socialmente deseable.
Lamentablemente algunas veces las decisiones no se toman con los argumentos de frente y las prioridades se esconden entre vanidades o dobles discursos de los jerarcas de turno. La acción pública y el desarrollo de un Estado moderno pasan por cambiar de rumbo y mantener un discurso coherente con los ciudadanos. Mis abuelos decían con gran sabiduría que la forma de solucionar un problema es verlo desde su raíz, es decir, no pretender disfrazarlo u ocultarlo, sino por el contrario, expresar con claridad las causas e intentar resolverlas. Lamentablemente, en la acción pública no en pocas ocasiones los jerarcas intentan ocultar sus verdaderas intenciones, de tal forma que se mantienen dobles discursos en su decir y en su accionar.
Me siento orgulloso de que finalmente el congreso de la República aprobase en primer debate la reforma fiscal, no la mejor ni la perfecta, lo he dicho en mis comentarios anteriores a este, pero al fin y al cabo, la posible, dadas las diferencias y los márgenes políticos. Con la misma vehemencia que he dicho sobre los ingresos, creo tener la calidad moral para solicitar una priorización en los gastos. Efectivamente no se puede y no se debe sacrificar la inversión pública, es como matar la gallina de los huevos del mañana. Por eso antes de aceptar el crecimiento en el empleo público o el mantenimiento de privilegios inaceptables de ciertos grupos rentistas del Estado, el país y el gobierno deben priorizar los requerimientos de nuestra sociedad en la inversión futura.

Leiner Vargas Alfaro
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