Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 18 Junio, 2013

Hemos desvalorado la función pública y se han apoderado de ella grupos de interés corporativo que lucran en demasía con el Estado


Reflexiones

Inversión pública

Una de las funciones estratégicas que debe realizar el Estado es la priorización y ejecución de la inversión pública. Lamentablemente venida a menos en las últimas tres décadas, Costa Rica ha padecido de un recurrente retroceso y rezago en materia de inversión pública estratégica.
No es necesario contar la historia de puentes, carreteras, puertos, aeropuertos o de tantos otros proyectos en educación, salud, saneamiento, energía y en general, soporte a la economía nacional.
Es lamentable que en este tema de la inversión pública sigamos amarrando los cordones de los zapatos sin mirar al horizonte y ver lo que están realizando los países del Asia o inclusive hasta nuestros propios vecinos del Sur o del Norte.
Nuestro “sospechómetro” ciudadano ha creado un sinsentido de trabas, leyes, reglamentos y formas de hacer las cosas que se han apoderado de la gestión pública y obstaculizan el desarrollo de las obras, al mismo tiempo, hemos desvalorado la función pública y se han apoderado de ella grupos de interés corporativo que lucran en demasía con el Estado.
El sinsabor ciudadano aumenta día con día y el rezago en nuestra inversión pasa factura en calidad, acceso y competitividad de nuestra infraestructura país.
Es por eso que se debe hacer un alto en el camino, enfrentar de una vez por todas los retos de modernizar la función pública, fortalecer al MIDEPLAN como ente rector, favorecer la priorización económico-social de los proyectos y algo muy importante, fortalecer las unidades ejecutoras de la misma.
Es hora de retomar la función estratégica del Estado en este campo, favorecer la flexibilidad administrativa en los entes encargados de los distintos campos y crear una cultura de rendición de cuentas ex post basada en resultados.
Si seguimos haciendo lo mismo, tendremos más de lo mismo. Es necesario un acuerdo nacional para este tema y debería empezar con crear la confianza necesaria y la transparencia para que todos nos sintamos parte del todo. No se trata de oponerse a todo y a todos, pero lamentablemente el país camina a carreta por las líneas del tren mientras nuestros vecinos van en tren bala.
La inversión pública estratégica no debe formar parte de restricciones en el gasto público, adecuadamente definida debe ser un acicate para el aumento de la productividad y competitividad de los negocios y de las empresas.
Si de algo estamos convencidos los costarricenses es que no podemos seguir avanzando si no somos capaces, como país, de desatar los nudos que cuelgan sobre este tema, pero, ha quedado claro que la inversión pública juega y seguirá jugando un papel trascendental en el desarrollo de las políticas energética.

Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com