Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 30 Agosto, 2016

Sin una rectoría fuerte en materia de telecomunicaciones, no es posible ordenar los componentes del espectro y readecuar la carretera para favorecer la inversión y entrar al diseño de la vida 3.0 que nos tocará en la próxima década

Reflexiones

Internet móvil caro y de baja calidad

Por varios años he estudiado el modelo regulatorio costarricense y sus dificultades para adaptarse a los cambios disruptivos que las nuevas tecnologías imponen en los mercados de casi todo tipo de bienes y servicios. La convergencia de las telecomunicaciones hacia dispositivos que utilizan Internet y dentro de ellos, la gran concentración y versatilidad de los celulares, han hecho que todo nos lleve a un mismo sitio, el celular inteligente y de alta velocidad y calidad de acceso a la Internet. Niños, adultos y jóvenes se han vuelto dependientes y el uso de este aparato se ha convertido en lo más representativo de estos tiempos. Por eso, escuchar la noticia de que somos el segundo entre los peores en materia de Internet celular en América Latina y uno de los peores en el mundo, no es algo para estar feliz. Empero, ¿qué hicimos mal? ¿Qué faltó? ¿Qué sobró o fue innecesario? Les dejo algunas reflexiones sobre este tema, tan importante para la competitividad y la calidad de vida de los ciudadanos costarricenses.
Primero, el diseño regulatorio de telecomunicaciones se dio en un momento de estrés político que impidió conceptualizar apropiadamente el mercado y mucho meno, prever los ajustes requeridos para tener más que competidores, competencia efectiva en el mercado de las telecomunicaciones. La Superintendencia de Telecomunicaciones (Sutel), fue innecesariamente saturada de funciones no estrictamente regulatorias, lo que la ha dispersado en su función principal y terminar siendo juez y parte en el tema. Fonatel debe urgentemente trasladarse al Ministerio de Ciencia y Tecnología a través del Conicit, brazo ejecutor de proyectos. Sutel debe fortalecer sustantivamente el componente regulatorio asociado a su capacidad para entender e intervenir en los temas de mercados relevantes, calidad y competencia efectiva.
El traslado de Sutel de su estructura originaria en Aresep la ha hecho frágil y claramente objeto a la captura regulatoria. Tres o cuatro reguladores no ha sido la mejor opción; por el contrario, lo anterior diluye responsabilidades y favorece una debilidad institucional por los problemas de coordinación de temas y agendas regulatorias. Sin una rectoría fuerte en materia de telecomunicaciones, no es posible ordenar los componentes del espectro y readecuar la carretera para favorecer la inversión y entrar al diseño de la vida 3.0 que nos tocará en la próxima década. Debido a las escasas competencias y financiamiento del ente rector, el país ha sido atrapado por una empresa pública poco competente para participar en el nuevo entorno tecnológico y un par de seguidores, que aprovechan las ineficiencias del mercado para seguir absorbiendo el excedente del consumidor con tarifas, calidad y servicios muy por debajo de los estándares de la industria global. La próxima semana les hablaré de, ¿por qué falla el modelo regulatorio y el esquema de tarifas tope que tenemos?