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Intereses para préstamos no visualizan una baja

A pesar de que existen fuerzas que estarían seduciendo a la tasa de captación a caer, la activa se resiste a seguir la tendencia. Impagos surgen como riesgo a corto plazo

Daniel Chacón
Víctor Sanabria
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¿Bajarán las tasas? La pregunta es fácil de plantear, y en la práctica la menor expectativa inflacionaria que prevalece en el mercado debería ejercer presión para que esto suceda con la tasa de captación en el corto plazo.
Sin embargo, la estructura de este indicador tiene varios “elementos y distorsiones” que evitarían una reducción en el interés cobrado a los préstamos. Un punto en contra para los deudores en tiempos de crisis.
La tasa activa está estructurada por la tasa básica pasiva, más el costo del encaje mínimo legal, costo del emisor para inversionista, el impacto fiscal, gastos administrativos, gastos operacionales y una prima por riesgo.
Básicamente, la tasa activa es un tipo reflejo del costo que tienen para el banco los recursos que prestará, los cuales dependen de las principales fuentes de captación que se tengan.
Por ende, si el componente principal de captación de los entes está en cuentas corrientes y de ahorros, que son pasivos con costo bajo, lógicamente los bancos podrían fijar tasas más bajas para préstamos. Pero por el contrario, si el mecanismo principal de captación está basado en certificados de depósito a plazo, el costo sube.
Actualmente prevalece, más que todo, el segundo escenario, según expertos. Al mismo tiempo, este mecanismo resulta en parte complicado para los bancos ante la competencia abierta entre la banca pública y la privada por ofrecer tasas de captación atractivas para los inversionistas.
Por ejemplo, hay bancos que ofrecen tasas por encima de la tasa básica pasiva para captar recursos a seis meses. Actualmente la pasiva es del 12%.
“Los intereses en el país subieron demasiado a causa de una irrealidad. Se pueden comparar las tasas nacionales con las de la Reserva Federal, las cuales están casi en cero”, consideró Fernando Escalante, presidente de CMI, empresa dedicada a desarrollos inmobiliarios como la nueva etapa de Multiplaza, Escazú. “Lo que veo es que los bancos están cobrando un sobre interés para cuidar su estabilidad”, agregó Escalante.
La teoría que maneja el empresario es válida, ya que este componente de riesgo también es parte de los elementos presentes en la construcción de la tasa activa.
Tanto el factor de riesgo como la dificultad que tienen los bancos para fondearse a largo plazo estarían además aumentando el costo de los préstamos.
Ello a pesar de que el interés pagado por los ahorros de los inversionistas en los bancos sí estaría respondiendo a una baja en el corto plazo.
“Los costos de fondeo en colones se han venido incrementando por la volatilidad. Los inversionistas buscan posiciones más líquidas y por eso los bancos se inclinan por retornos mayores”, analizó Marco Garro, presidente de la consultora Finanzas Estructuradas.
Por su parte, las autoridades monetarias también intervienen en este entorno. Por ejemplo, el Banco Central (BCCR) aumentó del 5,25% al 6,75% la tasa de interés para los depósitos a un día, con el objetivo de fomentar entre los inversionistas una actitud de ahorro en términos reales; el ente utiliza este instrumento para tener injerencia sobre el mercado.
Pero esa necesidad del Central de obtener recursos para cubrir sus pérdidas lo que genera son distorsiones en el mercado, según analistas.
Al final, se convierte en un competidor más y, prácticamente, impone la tendencia de la tasa básica pasiva debido a las grandes captaciones que requieren; en este momento la tendencia es mantenerlas altas, lo que dificulta más la posibilidad de observar bajas en la tasas activas.
“El problema fue que nos mal acostumbramos a tasas de interés bajas, pero si esperamos un 9% de inflación, rendimientos de dos o tres puntos por encima son normales. Con Central Directo hay que reconocer que el banco aún tiene una enorme cantidad de deuda que debe ser financiada, no es lo ideal pero admitimos que competimos por recursos”, aseguró Francisco de Paula Gutiérrez, presidente del Banco Central.
Por otro lado, si el BCCR logra un mejor control de la inflación, podría propiciar que los agentes económicos se conformen con tasas de interés más bajas en sus depósitos, porque lo que la gente esperaría es por lo menos cubrir el grado de inflación y obtener algo adicional.
Pero eso podría tener su beneficio en cuanto a la tasa de intereses que los deudores pagan.
“Si se sigue con el control de inflación estrictamente, creo que eso tenderá a estabilizar el mercado y provocar una reducción a mediano plazo de la tasa básica pasiva y, por ende, de todas las tasas de captación, lo que al final repercutirá en todas las de colocación”, comentó Arnoldo Trejos, subgerente comercial de Bancrédito.
Ante tal panorama, las necesidades de captación del Central tendrían incidencia directa en el interés pagado al ahorro, esperando para este año una menor volatilidad en este indicador.
En el caso de la activa, será necesario además que se disipe la percepción de riesgo, para que se combine con la baja en la tasa pasiva y así pueda descender del nivel en que se encuentra.
“Si el Banco Central no baja la tasa básica pasiva, no es predecible ninguna baja razonable en las tasas activas, excepto que baje de manera sustantiva la inflación y como tal, tengamos una disminución en la expectativa de pérdida que el impuesto inflacionario tiene si se trata de préstamos en colones”, explicó Leirner Vargas, economista y vicerrector de la Universidad Nacional.





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