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Interesante contienda electoral


La carrera por la nominación presidencial que protagonizan Demócratas y Republicanos en Estados Unidos ha acaparado los titulares de los medios con las votaciones de los “caucus” en Iowa y Nuevo Hampshire.
Más allá de quien resulte ganador en ambos partidos, y de quien se convierta en el nuevo inquilino de la Casa Blanca, esta contienda electoral ha desnudado el surgimiento de nuevas fuerzas en el espectro político estadounidense.
El senador Barack Obama, dotado de carisma y una cálida sonrisa, aporta frescura al abanico de precandidatos demócratas. Obama, quien aspira a convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos y que ha sido bautizado por algunos como “la gran esperanza blanca” por encarnar el sueño de reconciliación en un país con profundas divisiones raciales, ganó relevancia en el panorama político estadounidense durante la convención nacional del Partido Demócrata en Boston en 2004.
Por su parte, la senadora Hillary Clinton se perfila como la primera mujer con serias posibilidades de alcanzar la victoria y la postulación demócrata. A pesar de que Clinton ha sido señalada como representante del statu quo, su calidad de presidenciable representa una novedad en un país que nunca ha tenido a una fémina como presidente.
En las tiendas republicanas Mike Huckabee, un ex pastor baptista, rockero aficionado y el sueño de los cristianos evangélicos es, tal vez, el precandidato más atípico.
En el electorado va en crecimiento el peso de aquellos votantes inscritos como independientes, negándose a comprometerse con todos los postulados de republicanos y demócratas, y del voto latino.
El tema de la inmigración y la reforma migratoria es de especial interés para los miles de latinoamericanos que han buscado en Estados Unidos mejores oportunidades para ellos y sus hijos, a cambio de su aporte a la economía de ese país.
Las elecciones presidenciales en Estados Unidos suscitan interés en todo el globo debido a la posición de ese país como una de las potencias mundiales. En esta ocasión podría decidir también el futuro de su política exterior.
Gane quien gane, y es todavía demasiado pronto para hacer proyecciones, con la cantidad de precandidatos que representan intereses novedosos en ambos partidos, es posible que lleguen nuevos aires a la Casa Blanca.
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