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Violencia y crimen son el principal problema que enfrentan los costarricenses, de acuerdo con CID-Gallup
Inseguridad pasó de una “percepción” a realidad

• País invierte unos ¢54 diarios por cada habitante en atención de la seguridad
• En San José cada policía debe velar por cerca de 7 mil personas

Yessenia Garita
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La inseguridad ciudadana es una realidad y no una percepción.
Esta es la conclusión a la que llega la mayoría de los costarricenses, quienes se sienten indefensos y hasta reprimidos por la alta incidencia de inseguridad y las pocas acciones que efectúa el gobierno para combatir este flagelo.
Al año, se invierten cerca de ¢20 mil por cada habitante en la atención de sus necesidades de seguridad, es decir, ¢54 diarios.
Mientras países más desarrollados invierten en seguridad pública hasta un 14% del Producto Interno Bruto (PIB), en Costa Rica se otorga apenas el 0,5%, esto a pesar de que recientemente se aumentó el presupuesto judicial para intentar mejorar en la prestación de servicios de justicia.
Esto hace que los esfuerzos por preservar la paz, sean insuficientes, y que Costa Rica sea hoy considerada una nación insegura y peligrosa.
La inseguridad ciudadana es señalada de hecho como la principal preocupación de los costarricenses, de acuerdo con el más reciente trabajo de opinión elaborado por CID-Gallup.
Un 34% de los entrevistados señaló la violencia y el crimen como el principal problema que enfrenta el país, seguido por el uso y tráfico de drogas.
Hoy en día, en uno de cada cuatro hogares vive al menos una persona que fue víctima del hampa en los últimos cuatro meses. Las posibilidades de vivir un episodio violento se incrementan en las zonas urbanas y en los hogares de nivel socioeconómico medio o alto.
En los últimos años se incrementaron delitos como robo de vehículos, de viviendas, hurto, homicidios y asaltos. Estos ocurren con m
ayor incidencia en el cantón central de San José, en Desamparados y Moravia.
La tasa de homicidios creció un 43% en los últimos tres años. En 2005, por ejemplo, 303 personas fueron asesinadas, mientras que en 2008 esa cifra aumentó a 435.
“Todos los ciudadanos, incluso aquellos que no cuentan con recursos suficientes, se sienten cada vez más inseguros por la ola de violencia que azota el país”, dijo Lineth Saborío, ex ministra de la Presidencia y ex directora del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
En ese tema no solo se percibe que la inseguridad ha aumentado desde que Oscar Arias asumió la Presidencia en mayo de 2006, sino que de acuerdo con los entrevistados seguirá incrementándose en lo que resta de su mandato.

“La inseguridad pasó de ser una amenaza a una realidad, las familias ya no pueden manejar tanta violencia que les rodea”, agregó Saborío.
Para tratar de mitigar el problema se requieren políticas integrales, nuevas legislaciones y jueces con mayor compromiso, dotar a la policía de más dinero, mejorar los implementos (patrullas, motocicletas), mayor presencia policial en las calles, y controles migratorios necesarios para que no llegue la inseguridad importada, de acuerdo con expertos consultados por LA REPUBLICA.
“En Costa Rica se dispararon los índices de violencia. En ese sentido, estamos trabajando en la aprobación de la Ley de Protección a las Víctimas, que permitirá sacar de circulación a los delincuentes”, dijo Luis Barrantes, del Movimiento Libertario.
Por otra parte, los legisladores de la Comisión de Seguridad Ciudadana retomaron el proyecto contra el crimen organizado, que consigna este fenómeno como delito en el país.
“El país necesita leyes, pero también invertir en nuevas cá
rceles y mejorar la presencia policial”, dijo Barrantes.
Actualmente, Costa Rica cuenta c
on 10.961 policías, es decir, uno por cada 410 habitantes. En el centro de San José un solo policía debe cuidar a más de 7 mil personas.
Sin embargo, la población no confía en las acciones que emprende la policía en el país para defenderla de los delincuentes, así lo indican tres de cada cinco personas.
Esto provoca que un 49%
de quienes fueron víctimas de un robo o un asalto no reportaran a la policía el incidente.
En ese sentido coincidió Rogelio Ramos, ex ministro de Seguridad Pública y Gobernación.
“El país requiere personas capacitadas, no es posible que el curso de preparación de un policía haya pasado de un año a tres meses”, dijo Ramos.
Sobre el tema se trató de conocer la versión de Janina del Vecchio, ministra de Seguridad, pero aunque se le dejaron mensajes con su secretaria, no devolvió la llamada.





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