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Inolvidable fantasía gótica

• Henry Selick lleva al cine una tenebrosa novela infantil, concretando un hito de animación 3D

Coraline y la puerta secreta
(Coraline)
Dirección: Henry Selick. Animación. Duración: 1.40. Origen: EE.UU. 2009. Calificación: 9.

Los cinéfilos notaron el talento de Henry Selick cuando él realizó, por cuenta de Tim Burton, aquella obra maestra titulada “El extraño mundo de Jack” (The Nightmare Before Christmas, 1993). Entonces, Selick alcanzó niveles sublimes, moviendo muñecos con la antigua técnica de animación fotograma por fotograma. Luego, utilizó el mismo recurso en “Jim y el durazno gigante” (1996) y en partes de “Monkeybone” (2001). Ahora, Selick obtiene resultados óptimos con “Coraline y la puerta secreta”, una inolvidable fantasía gótica, que él mismo escribió y dirigió, con base en una tenebrosa novela infantil de Neil Gaiman.
Coraline Jones es una niña de 11 años, quien se muda con sus padres a un escuálido apartamento rosa. En una sala, la pequeña encuentra un portal que llama su atención. De noche, ella sueña con cruzar el portal y gatear a través de un estrecho túnel, para llegar a un universo paralelo. Es una versión colorida y mejorada de su existencia, donde su madre cocina solo platillos deliciosos y su padre tiene tiempo para jugar con ella. El único detalle extraño, es que allí, todas las personas tienen botones en lugar de los ojos. Un día, mientras está despierta, Coraline descubre que el túnel de sus sueños existe en la realidad.
Clara en su desarrollo, sencilla en su estructura pero cargada de significados profundos, la historia es densa y cautivante. Lanza advertencias valiosas e insta a considerar con atención las oportunidades que el destino depara, aprendiendo a valorar las cosas que cada uno tiene en su vida.
No recomendable para niños en edad preescolar, debido a su naturaleza siniestra e perturbadora, la película no es particularmente original. El relato de Gaiman se remonta a una amplia tradición literaria, a partir de la clásica novela de Lewis Carroll “Alicia en el país de las maravillas”. Asimismo, en el aspecto visual “Coraline” le debe muchísimo a la estética visionaria de Tim Burton.
Al margen de estas consideraciones, “Coraline y la puerta secreta” es un hito rotundo en su género. Establece nuevas marcas de calidad, incorporando de manera brillante la tecnología digital 3D (tercera dimensión). Más que para crear la ilusión de objetos que salen de la pantalla, el sistema 3D es empleado aquí para enfatizar la profundidad de campo, obteniendo así un efecto envolvente, donde el público se siente casi transportado en medio de las escenografías.
Cada encuadre de “Coraline” es fruto de una enorme pasión mezclada con destreza técnica y cuidado artesanal, en un entusiasmante derroche de imaginación y creatividad artística.
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