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Inmigración irrumpe en campaña española

El tema se ha convertido en el caballo de batalla electoral

Madrid
EFE

En pleno ecuador de la campaña para las elecciones del 9 de marzo en España, la inmigración se ha convertido en uno de los principales caballos de batalla de los principales líderes políticos que, a medida que pasan los días, suben de tono sus intervenciones.
El gubernamental Partido Socialista (PSOE) acusó el viernes a su principal contrincante, el conservador Partido Popular (PP), de "utilizar" el tema migratorio para infundir miedo a los ciudadanos españoles.
Lo hizo a través de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien reprochó a la oposición su intento de generar división y desconfianza con este asunto.
"Hemos puesto legalidad donde había ilegalidad y orden donde había desorden", según De la Vega, quien aseguró que los inmigrantes que vienen a España para trabajar son bien recibidos.
En respuesta a las declaraciones del líder popular, Mariano Rajoy, en las que afirmaba que "no caben todos (los inmigrantes) ", la número dos del Ejecutivo subrayó hoy que los únicos que "no caben" son los que incumplen las leyes o vienen de forma ilegal. Más crítico aún con los populares ha sido el portavoz socialista en el Congreso de los Diputados (cámara baja del parlamento), Diego López Garrido, quien afirmó el viernes que "el PP quiere convertir la campaña en un debate en torno a los instintos más bajos y xenófobos como fórmula desesperada para ganar las elecciones".
La propuesta más controvertida de los conservadores en el campo de la inmigración es el llamado "contrato de integración" que presentó Rajoy, en virtud del cual el inmigrante tendría los mismos derechos que los españoles, pero debería comprometerse a "cumplir las leyes, aprender la lengua y a respetar sus costumbres".
Los socialistas apuestan por canalizar de forma ordenada los flujos migratorios, luchar contra los de carácter irregular y favorecer la integración, pero sin ningún contrato de derechos y obligaciones. Es lo que la vicepresidenta definió como una política basada en "la ley y el orden".
La vicepresidenta no ha querido entrar, sin embargo, en el intercambio de acusaciones entre los dos partidos a raíz de la entrada en campaña de dos pesos pesados, los ex presidentes Felipe González por el partido socialista, y José María Aznar, por el PP.
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