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Jueves 3 Abril, 2008

Injusta y desmedida alza en tarifas eléctricas


Despidamos con tristeza la fugaz ilusión de ver reducida y controlada nuestra permanente inflación económica. La petición del ICE para una fuerte alza nunca antes solicitada en tarifas eléctricas y su pronta aprobación por la ARESEP, nos presagian una espiral inflacionaria de vastas consecuencias. Desde el gallo pinto al amanecer hasta el cafecito de la tarde, subirán de precio; ya no digamos los helados y la leche que requieren horas de refrigeración en su proceso de elaboración. Hasta el sistema de salud podría verse afectado por el incremento en la atención a gripes y pulmonías producto de las frías duchas matutinas.
Pagarán “justos por pecadores”. El alza tarifaria que se solicita es supuestamente para pagar el costo de operación de plantas térmicas arrendadas y de su combustible, para el eventual caso de que no alcance la capacidad de generación hidroeléctrica instalada, durante las horas de máxima demanda al anochecer, y evitar de esa manera los apagones de triste recordación. La alternativa a ese incremento pudo haber sido la de apagones zonificados y la de una moratoria a los permisos de operación de los grandes hoteles e instalaciones fabriles que siguen construyéndose al amparo del actual desarrollo económico. El país cuenta con gran capacidad hidroeléctrica instalada, pero no la suficiente para enfrentar la máxima demanda o pico vespertino, y menos para la permanente expansión de la demanda eléctrica, en gran medida para usos de refrigeración en el proceso de maquila agroindustrial, y en el aire acondicionado de los nuevos hoteles. La gran mayoría de los hogares nacionales no están incrementando su consumo eléctrico, todo lo contrario, lo están reduciendo con electrodomésticos y bombillos cada vez más eficientes energéticamente. ¿Es entonces de justicia que paguen “justos por pecadores” ?
La construcción de nuevas plantas ya no debe cargarse a la tarifa. El alza en proceso nos debe obligar a repensar y rediseñar el actual modelo tarifario “ya muy poco solidario” vigente. El hogar costarricense no tiene por qué seguir pagando la expansión de la demanda eléctrica, sobre todo cuando hay abundancia de capitales privados interesados en la generación eléctrica, la cual ayudaría a enfrentar las demandas “pico” y las de expansión de la red, sin un cargo excesivo a la tarifa, como el que ahora nos veremos obligados a pagar. La responsabilidad política de limitar tanto la inversión pública como la privada en la generación eléctrica, es la verdadera culpable de lo que ahora nos preocupa. Y esa culpa la comparten tanto los políticos que legislaron, decretaron y hasta regularon el sector eléctrico, como los sindicalistas que se siguen oponiendo a la inversión de capitales privados en generación, y a la libre contratación y venta de su producción. En un libre mercado, a mayor oferta y excedente en generación, transporte y distribución eléctrica, menor será el precio del kilovatio-hora que pagaremos los hogares ticos. De seguir con el caduco modelo de planificación estatal centralizada para construcción de plantas y despacho de energía con el fin de solo suplir la máxima demanda anual, no soñemos más con las bajas tarifas que alguna vez disfrutamos.

Ricardo Trujillo Molina
Máster en ingeniería eléctrica