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Inglés, una tarea pendiente

Después de haber insistido durante un largo periodo sobre la urgencia de capacitar a las nuevas generaciones en el dominio del inglés, hace una semana la empresa Sykes optó por abrir su propia academia de capacitación en el país.
Los representantes de la compañía, que no ha dejado de crecer desde el inicio de sus operaciones en el país, afirman que la medida fue tomada dada la necesidad de capital humano debidamente capacitado y la falta de una respuesta gubernamental en el corto plazo.
La semana pasada también la compañía Hewlett Packard, la cual tiene 4.982 empleados en el país, anunció que espera reclutar otros 2 mil colaboradores bilingües a mediano plazo.
La multinacional asegura que el dominio del inglés es uno de los requisitos para ser parte de su planilla, sin embargo solo una de cada cinco personas que concursan por una plaza tiene el nivel deseado.
Días atrás LA REPUBLICA también informó sobre los planes de expansión de la empresa de logística y transporte de carga DHL, la cual buscará a unas 500 personas angloparlantes para abrir un nuevo centro de llamadas y el departamento de servicios compartidos en Costa Rica.
La necesidad de mejorar la enseñanza del inglés no es un tema nuevo en el país. Por el contrario, el sector productivo privado ha lanzado reiteradas advertencias que lamentablemente no han sido atendidas con la seriedad y urgencia que ameritan.
Hace tan solo cinco meses, la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE) alertó sobre el faltante de unas 3.500 personas bilingües y pronosticó que la cifra podría llegar a 7 mil a finales de este año.
Sin embargo no fue hasta la semana pasada que el Gobierno delegó en Kevin Casas y Leonardo Garnier, ministros de Planificación y de Educación, respectivamente, la elaboración de una propuesta de reforma integral que mejore la calidad de la enseñanza de esa lengua.
Ambos jerarcas disponen de 15 días para presentar un informe que podría proponer, entre otras cosas, aumentar la cantidad de horas y lecciones de inglés y revisar el conocimiento de la lengua en los propios docentes.
La tarea, además de haber sido asignada contra el tiempo, es sumamente delicada.
Hacerla bien marcará el destino de las futuras generaciones y sus oportunidades de empleo; por eso apelamos a que se asuma con la importancia con la que años atrás debió haber sido tomada.
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