Enviar

Las disposiciones y el orden no pueden ser solo para algunos. Han de ser para todos. Si las autoridades discriminan, también incurren en falta

Incomprensible impunidad

En los últimos tiempos hemos visto cómo las autoridades locales y nacionales buscan poner orden en la actividad de algunos vendedores que ocupan espacios públicos para ofrecer y comerciar sus mercaderías en sitios indebidos.
Se debe poner orden en esto porque no es posible permitir que algunos se adueñen de calles o aceras para convertirlas en espacios privados a su servicio.
No obstante, para que el control y puesta en orden sea real y no un asunto encaminado únicamente a cierta actividad, las acciones se deben llevar a cabo con cualquiera que se adueñe de espacios públicos para beneficio privado o personal.
En ese sentido, es de conocimiento de todos los ciudadanos, ya que sufren las consecuencias del hecho a diario, que empresas de líneas de autobuses y taxistas hacen exactamente lo mismo que los vendedores de las calles sin recibir ninguna sanción ni persecución por ello.
Es público y notorio que en ciertas calles de la ya de por sí estrecha y caótica ciudad de San José, empresas de autobuses estacionan sus unidades, una detrás de otra, vacías, por largos periodos, usando las vías públicas a modo de estaciones terminales de las líneas, es decir convirtiendo el espacio público en privado.
Igual uso indebido hacen los taxis que estacionan sus vehículos, no para cargar un pasajero sino para permanecer en espera de alguno, en doble fila en algunos casos, y no en zonas dispuestas para ello sino donde quieran, aun en zonas prohibidas, apropiándose de espacios públicos para usos privados.
Lo que no se entiende es que iguales acciones que se realizan para movilizar a los vendedores de las calles, no se hagan para movilizar a estas unidades automotrices que, igualmente, se adueñan de sitios públicos.
Hay autoridades nacionales y locales que debieran ocuparse de que esto no ocurra. Si se restringe la circulación de vehículos por días según sus placas y se ejecutan acciones contra los vendedores que ilegalmente ocupan vías públicas, para que peatones y conductores dispongan de los escasos espacios de nuestras calles y aceras… ¿por qué se permite que empresas de autobuses, taxis u otras personas sí lo hagan impunemente?
Las disposiciones y el orden no pueden ser solo para algunos. Han de ser para todos. Si las autoridades discriminan, también incurren en falta.
Ver comentarios