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Recopilación de información de la biodiversidad es el principal insumo que financia al instituto
INBio cimienta crecimiento sobre investigación

• La creación de alianzas se convierte en una de las estrategias que emplea el Instituto Nacional de Biodiversidad

Karen Retana
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Donde hace 19 años estaban las instalaciones de una bodega de maquinaria agrícola en Santo Domingo de Heredia, hoy se levanta como un laboratorio, pionero en la región, del conocimiento de la biodiversidad en Costa Rica.
Precisamente la recopilación de este tipo de información es el principal insumo que emplea el Instituto Nacional de Biodiversidad (INBio) para financiar su crecimiento.
Por medio de un trabajo de hormiga la organización realiza estudios sobre ecosistemas y especies. Esta información es posteriormente procesada en una base de datos para ser empleada con fines educativos, industriales, científicos, farmacéuticos e incluso en la toma de decisiones.
“El INBio captura, entrega y genera información. En este proceso participan unas 80 personas pero también están involucrados científicos y colaboradores externos”, comentó Rodrigo Gámez, presidente del INBio.
La institución pasó de depender de la cooperación internacional a concebirse como una organización empresarial que funciona en términos de eficiencia de costos con un producto a disposición del usuario.
Estas iniciativas se intensificaron como parte de un proceso de reinvención de la institución debido al recorte de donaciones por parte de naciones desarrolladas.
De esta forma, el INBio incorporó acciones que permiten asegurar su crecimiento y generar recursos para sostener con el tiempo sus proyectos de investigación.
Por ejemplo, el Instituto cuenta con unos 120 títulos de libros para comercializar sobre biodiversidad y especies. A través del INBioParque desarrolla lo que denomina “Bioalfabetización”, que significa la comprensión del fenómeno de la vida, las interacciones de los seres vivos.
“Muchos niños de escuelas nos visitan y funcionamos como Robin Hood, los ricos pagan para subvencionar a los que más necesitan. Es decir, la empresarialidad para financiar la filantropía”, comentó Gámez.
El INBio también se sostiene mediante proyectos como el establecimiento de estándares de calidad del Certificado de Sostenibilidad Turística y capacita guías naturalistas a través de una alianza con el Instituto Nacional de Aprendizaje y la Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo (Acoprot).
A criterio de su representante, la generación de alianzas forma parte de la estrategia del Instituto para aprovechar todo el caudal de información que tiene en su poder. Los socios contribuyen con el capital y la transferencia de tecnología y el INBio aporta el conocimiento.
Por ejemplo, el Instituto ha finiquitado más de 40 contratos con empresas de gran tamaño como Merck Sharp & Dohme para el desarrollo de productos industriales.
En el mercado local también se ha unido a empresas costarricenses, como es el caso de Lisan, firma que lanzó dos productos al mercado en su línea Lisan Natura.
“Hemos venido en un proceso evolutivo que requiere ejecutar el conocimiento. Nosotros mismos podríamos desarrollar los productos pero para ello se requiere capital y a veces el dinero no llega como se quisiera”, sostuvo Lorena Guevara, gerente de la unidad de bioprospección.



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