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Proyecto Pirrís tardó casi 11 años
Inaugurada accidentada planta eléctrica

Hidroeléctrica produce energía suficiente para abastecer 160 mil hogares

La tranquilidad que le trajo desde ayer al país la inauguración de la planta hidroeléctrica Pirrís, más bien les quita el sueño a los habitantes de la comunidad de San Carlos de Tarrazú.
Ellos le atribuyen a la gran represa ser la causante de la aparición de grietas y hundimientos en sus casas, por lo que no lo pensaron dos veces para tirarse a las calles en reclamo de soluciones a su problema.
La protesta de los vecinos el propio día de la puesta en marcha de la planta hidroeléctrica es solo una de las tantas dificultades que ha tenido que superar este accidentado proyecto.
En los casi 11 años que se extendió la construcción, Pirrís sufrió una larga cadena de complicaciones que atrasó cinco años su inauguración y lo encareció en más de $300 millones.
La demora de esta obra incide en parte en que el país sufra una alta demanda de energía producida con base en combustibles durante este invierno, debido a la escasez de agua en los otros embalses.
El primer problema que enfrentó Pirrís fue la restricción financiera aplicada al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) entre 1998 y 2006, lo cual obligó a postergar el arranque de las obras, aseguró Teófilo de la Torre, presidente de la entidad.
Las trabas burocráticas para aprobar parte del crédito que se necesitaba para desarrollar el proyecto fueron otra de las causas de la demora.
Luego se debió rescindir el contrato con la compañía italiana Astaldi por incumplimientos, por lo que el ICE decidió asumir el proyecto con personal propio.
Los embates de la naturaleza también afectaron el desarrollo de Pirrís. Primero fue la tormenta Alma que derribó parte de la construcción, en 2008, luego fue Tomás que hizo de las suyas, recordó De la Torre.
Por último, durante el proceso de construcción se presentaron más filtraciones de agua de las estimadas, lo que trajo nuevas complicaciones a los ingenieros.
Pero todo eso quedó atrás ayer a las 10.30 a.m., cuando la presidenta Laura Chinchilla cortó la cinta que daba por inaugurado oficialmente el proyecto.
Los 134 megavatios de potencia instalada que aporta desde ayer esta obra son suficientes para abastecer a unos 160 mil hogares.
Además de traer tranquilidad a los usuarios pues se garantiza más energía, la nueva planta hidroeléctrica es un paso adelante en el esfuerzo del país de producir el 100% de su energía con recursos limpios para 2021, dijo la Presidenta.
En ese sentido, la Presidenta prometió concluir la planta Reventazón de 300 megavatios en 2016 y el inicio de la megaplanta Diquís, de 630 megavatios, en 2013.
Por su parte, sobre el reclamo de los vecinos, Gravin Mayorga, gerente de energía del ICE, se comprometió a darle seguimiento. Dijo que harán estudios de suelo e hidrológicos, y se comprometió a buscar una solución a los problemas que enfrentan las casas.

Danny Canales
[email protected]

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