Leiner Vargas

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Martes 19 Febrero, 2013

Corregir los excesos en el gasto pasa por cambiar modalidades del empleo público, favorecer transferencias a instituciones sobre la base de resultados, eliminar exoneraciones y enfrentar la corrupción


Impuestos

¿Son necesarios más impuestos en la carga tributaria de los costarricenses? Esta es una de esas preguntas claves del debate político que se avecina en la próxima campaña electoral y es al mismo tiempo, un deber de cada movimiento político participante, el responder ¿cómo enfrentará este tema? que necesariamente nos permitirá conocer su visión del Estado y por supuesto, el proyecto país que involucra su movimiento político.
La carga tributaria actual, ya sea por el cobro deficiente, por las exoneraciones existentes o por el cambio en la dinámica económica de las últimas tres décadas, o por una mezcla de dichas cosas, es insuficiente para saldar las cuentas públicas y llevar con mínimo decoro los bienes y servicios públicos de interés mayúsculo de la colectividad a saber: educación, salud, seguridad, infraestructura, cultura, etc.
Es claro además, que si resolviéramos el faltante fiscal hoy y no pusiéramos atención a mejorar la gestión, efectividad y mecanismos de rendición de cuentas del Estado, seguramente en menos de una década estaríamos con el mismo problema, agravado y a un nivel un poco más alto de gasto. Empero ¿qué es primero, el huevo o la gallina?, mi respuesta es, ambas cosas deben de darse juntas y a la mayor brevedad.
No es posible justificar los despilfarros de recursos públicos y las carencias de obra pública que hemos vivido los y las costarricenses en las últimas dos décadas. Tampoco es posible seguir gastando tantos recursos, por ejemplo en los temas de atención a la pobreza, para solo mantener los mismo niveles de hace 20 años. Justificaciones pueden existir muchas y seguramente fundamentadas del porqué esta falta de efectividad de lo que hacemos en la esfera de lo público, pero si de verdad queremos avanzar como sociedad, debemos poner un alto y virar hacia un Estado comprometido con los resultados.
No es éticamente correcto viajar de pasajero gratis y pretender servicios de primer mundo de parte del Estado. Es necesaria una reforma tributaria que incremente la carga en tres puntos porcentuales del PIB a la mayor brevedad. Seguramente, deberá ser un proceso que permita mejorar el impuesto de ventas y convertirlo en un impuesto al valor agregado con una base ampliada a los servicios, así como, mejorar el impuesto a la renta para eliminar exoneraciones y nivelar la cancha entre distintos tipos de renta.
Si bien es urgente cobrar bien y mejor, mucho más urgente es el invertir mejor los impuestos. No es posible justificar ni uno ni otro tema de cara a la ciudadanía.
Corregir los excesos en el gasto pasa por cambiar las modalidades del empleo público, favorecer los mecanismos de transferencias a instituciones sobre la base de indicadores de resultados, eliminar exoneraciones y sobre todo, enfrentar abiertamente y sin reparos el flagelo de la corrupción.

Leiner Vargas Alfaro

Economista
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