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Miércoles 20 Enero, 2010

Imposible no es una palabra costarricense

Los Juegos Deportivos Nacionales Alajuela 2010 dan inicio en medio de un clima mundial todavía consumido por el pesimismo y la desesperanza. Por causa de la devastadora crisis económica internacional que aún enfrentamos, hay muchos que han perdido la fe en la capacidad de superación del ser humano y que han renunciado a su derecho a soñar. Por eso necesitamos a los jóvenes atletas de este país. Ellos representan al pueblo costarricense. Somos un pueblo que quiere seguir creyendo; que no va a darse por vencido; y que una y otra vez habrá de levantarse del suelo, sacudirse el polvo y continuar la carrera.
Algunos volvieron a estos juegos deportivos después de haber cosechado varias medallas en años anteriores, mientras que otros, compiten por primera vez en esta entrega. Sin embargo, hay muchísimos que vuelven a los juegos después de varios intentos fallidos por ganar algún premio. Esto es una muestra más de que nadie está exento de cometer errores. Todo ser humano se ha equivocado y se volverá a equivocar cientos, miles, millones de veces en el transcurso de su existencia. Hay quienes dejan que esos errores los definan y que permiten que el recuerdo de sus fracasos sea más poderoso que el sueño de sus victorias. Hay otros, en cambio, que aprenden las lecciones y vuelven a empezar. Ellos ven en cada oportunidad un nuevo comienzo y una ocasión propicia para reescribir su propia historia y ser el tipo de atleta que siempre anhelaron ser.
Nada está escrito en la historia del deporte, ni en la vida. Hay muchos récords que esperan ser superados. Hay miles de límites que esperan ser traspasados. Hay récords mundiales, récords nacionales y récords personales que esperan de cada uno el mejor esfuerzo posible. Debemos aspirar, como mínimo, a romper nuestros propios récords personales. Si en ocasiones anteriores hemos llegado de últimos, este año tenemos que llegar entre la mejor mitad. Si en años anteriores hemos llegado de primeros, este año debemos hacerlo en menos tiempo. No importa qué tan bien o qué tan mal nos haya ido en el pasado, siempre existe una oportunidad para mejorar. Preocupémonos por superarnos a nosotros mismos, y con eso bastará.
El espíritu del deporte es un espíritu competitivo, pero la competencia principal es la de nosotros contra nosotros mismos. El mayor reto es la carrera contra el cansancio, el miedo, el pesimismo, y la apatía. Esa es la carrera más importante que jamás emprenderemos. Un atleta no solo es admirable porque les gana a los demás, sino sobre todo porque ha llevado su propio cuerpo y su propia mente más allá de los límites que conocía.
En esta última inauguración que hago de los Juegos Deportivos Nacionales en calidad de Presidente de la República, debo agradecer a cada uno de los atletas que en ellos participan por haberme recordado por quién y para quién hemos trabajado durante los últimos años. Ellos son una fuente de inspiración para todos nosotros y nos impulsan para que eliminemos el vocablo “imposible” del lenguaje de nuestro país. Imposible no es una palabra costarricense. Hemos trabajado para que cada persona que aspire a superarse en nuestro país, tenga las oportunidades que necesita; para que cada costarricense reciba un reconocimiento por su esfuerzo; para que el talento y el trabajo sean premiados en nuestro suelo; para que cada madre y cada padre costarricense tengan la oportunidad de ver a sus hijos triunfar y elevarse más allá de sus sueños; para que el pueblo de Costa Rica tenga derecho a sentir orgullo, a saltar de alegría, a aplaudir con entusiasmo; y para que nuestro país avance en la carrera del mundo. No me cabe duda de que rompimos nuestro propio récord nacional.

Oscar Arias Sánchez
Presidente de la República