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Importación de malos hábitos


La mala alimentación, la falta de ejercicio, el fumado y el estrés son los enemigos públicos contra los que la sociedad costarricense está perdiendo la batalla.
Las cifras dadas a conocer en el último informe sobre la situación de salud en el país alertan que los problemas en el sistema circulatorio, los males cardiovasculares y los infartos son las principales causas de muerte.
Estos últimos tres padecimientos sumaron 10.057 decesos en 2006, lo que equivale a decir que dos de cada 1.000 personas fallecen por enfermedades relacionadas con malos hábitos de vida.
Una sentencia para una gran parte de la población costarricense que está adoptando hábitos impropios de nuestra cultura, malas prácticas que desdichadamente se han convertido en nuevos estilos de vida importados de sociedades distintas a la nuestra, como la estadounidense.
Es sumamente riesgoso que estas conductas lleguen a arraigarse en los hogares nacionales, y aún más grave puede llegar a ser que empiecen a ser reproducidas por las nuevas generaciones.
Las condiciones que Costa Rica ofrece no son como para desperdiciarlas adoptando hábitos insanos y amenazantes para la salud.
Este es un país con una vegetación privilegiada, con suficientes espacios verdes, bañado por los dos océanos, de generosa naturaleza que nos entrega una variedad de cultivos y frutos envidiable para todo el mundo.
No puede ser que mientras nosotros exportamos los mejores frutos de nuestra tierra como el banano y la piña, estemos admitiendo hábitos perjudiciales para la salud.
El estudio realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Ministerio de Salud debe ser el inicio de un cambio en los estilos de vida que están adoptando los costarricenses.
Tanto las autoridades como los ciudadanos tienen la obligación de revertir las estadísticas mediante la búsqueda de espacios adecuados para el ejercicio y la adopción de conciencia sobre la importancia que tienen una buena alimentación y los hábitos de consumo.
No podemos desvirtuar ni perderle el verdadero sentido al “pura vida” que identifica al país internacionalmente.


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