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Ike se fortalece en el Golfo de México

Huracán dejó al menos 70 muertos a su paso por Haití y Cuba

Miami
EFE

El huracán Ike ganó ayer intensidad a su paso por el sureste del Golfo de México al alcanzar vientos máximos sostenidos los 150 kilómetros por hora, en su camino hacia el estado de Texas, informó ayer el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de Estados Unidos.
El enorme huracán Ike, que barrió Cuba de este a oeste, "podría convertirse en huracán mayor mañana (hoy para el lector)", a su paso por las aguas cálidas del Golfo de México, indicó el CNH en un boletín ayer.
Ike comenzó el martes a fortalecerse en aguas del Golfo de México después de abandonar la costa de Cuba y antes de llegar a las costas de Texas, aunque todavía es un ciclón de categoría uno en la escala de intensidad Saffir-Simpson, de un máximo de cinco.
Un ciclón de categoría uno pasa al nivel dos cuando sus vientos máximos sostenidos alcanzan los 154 kilómetros por hora.
Se espera que aumente su fuerza hasta llegar a ser un ciclón de gran intensidad (posiblemente de categoría 3) en aguas centrales del Golfo de México.
Durante casi 48 horas, Ike atravesó Cuba de oriente a occidente con lluvias torrenciales y vientos huracanados que han causado al menos cuatro muertos y daños económicos muy elevados.
Durante la tarde de ayer el centro del huracán estaba localizado cerca de la latitud 23,9 grados norte y de la longitud 85,3 grados oeste, unos 365 kilómetros al oeste-suroeste de los cayos de Florida y a 690 kilómetros de la desembocadura del río Misisipi.
Se movía lentamente en dirección oeste-noroeste a 13 kilómetros por hora y estaba previsto que girara en dirección oeste-noroeste y para continuar su trayectoria por el centro del Golfo de México los próximos dos días.
Ike ha causado al menos 66 muertos a su paso por Haití y en Cuba dejó cuatro muertos, al menos veinte heridos y pérdidas multimillonarias en viviendas, cultivos, infraestructuras e industrias.
En la actual temporada de huracanes en el Atlántico (del 1 de junio al 30 de noviembre) se han formado diez tormentas tropicales y cinco huracanes.
Los meteorólogos de la Administración Nacional de Océ
anos y Atmósfera estadounidense vaticinaron que esta temporada iba a ser muy activa, con la posible formación de 14 a 18 tormentas tropicales, de las que entre siete y 10 podrían llegar a convertirse en huracanes.
Los vientos y las lluvias en Cuba menguaron ayer a medida que Ike se alejó de su costa norte por el Golfo de México hacia Estados Unidos, pero deja atrás al menos cuatro muertos, veinte heridos y un panorama social y económico desolador.
En un país que ya vivía en economía de guerra antes de que lo arrasaran dos huracanes en apenas diez días, cientos de miles de familias se quedaron sin casa o tienen sus viviendas seriamente dañadas.
El huracán Gustav destruyó total o parcialmente 140 mil casas el sábado 30 de agosto en la provincia occidental de Pinar del Río, según fuentes oficiales, y desde el domingo llegan informes de destrozos similares en el centro y oriente de Cuba tras el paso del ciclón Ike.
Se trata de un desafío colosal para el gobierno que preside el general Raúl Castro, atrasado en su meta de construir 50 mil casas al año y con un déficit de un millón de viviendas.
Se acumulan los informes sobre cosechas destruidas o en peligro, pueblos que siguen inundados, redes eléctricas y telefónicas derruidas, industrias paralizadas y escuelas, centros de salud y otros edificios derribados en todo el país.
El primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado, habló de la destrucción de numerosos puentes y carreteras, y pidió a la población comprensión y paciencia porque la recuperación no será asunto de unos pocos días.
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