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Iglesia de Orosi muestra nueva cara
El único edificio colonial de Costa Rica fue restaurado tras una inversión de ¢40 millones

Revestida completamente de blanco en sus paredes y con un techo de teja renovado, la Iglesia de Orosi se da el lujo de ocultar sus más de 260 años de vida.
El recinto en Paraíso de Cartago fue sometido a un proceso de restauración, el cual demandó una inversión de ¢40 millones y buscó rescatar su belleza, al ser el único edifico del periodo colonial que queda en el país.
Las obras se llevaron a cabo en junio anterior e incluyeron trabajos en toda la infraestructura del templo católico así como en sus alrededores más inmediatos.
Así, iniciaron con el lavado y la impermeabilización de la tela de la cubierta del templo, la sustitución de la lámina de hierro galvanizado de ese espacio, y el lavado de las tejas del techo, para solucionar los problemas de filtración de agua que había.
Además, se colocaron canoas para evitar la entrada de agua al interior de la iglesia, y se resanaron todas las paredes externas del edificio que tenían grietas y desprendimiento de repellos.
A esos trabajos se sumaron el aseo y la impermeabilización de todas las aceras perimetrales de loseta de barro de la iglesia, porque estaban con mucha humedad y musgo, y la restauración interna de la torre del campanario, que tenía también mucha humedad y hongos, señaló Verónica Solórzano, arquitecta de Patrimonio Cultural, quien supervisó las obras.
Los nuevos trabajos fueron promovidos por el Ministerio de Cultura y se suman a otros que ya se le han hecho al recinto en los últimos años.
En 1975 el edificio fue sometido a “una gran restauración”, mientras que en 2006 fue intervenido el convento que se encuentra al lado del templo pues presentaba elementos estructurales dañados, según comentó Sandra Quirós, directora del Centro de Patrimonio.
El Templo Católico San José de Orosi fue construido en 1750 por misioneros franciscanos, con la ayuda de indígenas provenientes de Talamanca.
A futuro piensa seguir atrayendo a una mayor cantidad de turistas, por su belleza externa y las valiosas obras religiosas y de arte que atesora.

Carolina Barrantes
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