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Huelga amenaza con paralizar Francia

Conflicto con transportistas es vista como un test para la firmeza de la voluntad reformista de Sarkozy

París
EFE

La huelga prorrogable en la empresa nacional de ferrocarriles, SNCF, que empezó anoche en Francia se extenderá hoy al transporte urbano en París y al sector energético, en medio de los llamamientos del Gobierno para que la pesadilla de los usuarios termine lo antes posible.
Las reuniones maratonianas que va a encadenar el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, con los sindicatos hasta hoy han abierto la esperanza de que el conflicto no se enquiste, después de la brecha abierta por la Confederación General del Trabajo (CGT).
La huelga ha sido convocada por los sindicatos en protesta contra la reforma de los regímenes privilegiados de pensiones cuyos principales beneficiarios son los trabajadores de la SNCF, la empresa de transporte urbano de París, RATP, la eléctrica EDF y la gasista GDF, sin olvidar la Opera de París o la Comedia Francesa.
La reforma que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y su Gobierno conservador se declaran resueltos a llevar a cabo había generado ya la casi parálisis del transporte público terrestre en Francia el pasado 18 de octubre, con una huelga masiva.
El corazón de la reforma es que los beneficiarios de estos regímenes especiales -es decir, medio millón de activos-, deban cotizar 40 años, como el resto de los asalariados de Francia, en lugar de 37,5 años, para tener derecho a una pensión completa.
Esta huelga es vista como un test para la firmeza de la voluntad reformista de Sarkozy, quien, en sus casi seis meses en el cargo, ha lanzado ya varias de las reformas que había anunciado en su campaña electoral, incluida la de los regímenes especiales de pensiones.
Esta reforma es “absolutamente necesaria”, reiteró esta noche el primer ministro, François Fillon, en el telediario de la cadena “TF1”, al insistir en que se trata de un asunto de “equidad”.
Y abogó porque la huelga termine cuanto antes: “hay millones de franceses que van a verse privados de su medio de transporte, y quizás de su trabajo”, al no poder desplazarse.
Los trenes nocturnos fueron anulados esta noche, incluidos los que enlazan París con Madrid y Barcelona, y la SNCF prevé para el miércoles y el jueves que circule entre un 20 y un 25 por ciento de los trenes, mientras que en París funcionará el 10% de los metros, autobuses y tranvías.
El tráfico en la región de París se anuncia con grandes atascos, porque los que no pueden o no quieren librar tendrán que acudir en coche al trabajo. Otros optarán por la bicicleta.
La esperanza de que este pulso entre los sindicatos y Sarkozy sobre la reforma de los regímenes especiales de pensiones no se convierta en un conflicto duro y largo surgió esta noche, con la nueva propuesta planteada por el líder de la (CGT), Bernard Thibault, a la que respondió el Gobierno de inmediato.
Thibault, que antes reclamaba una negociación global tripartita -Gobierno, empresas y sindicatos-, propuso al ministro de Trabajo que se abran “ciclos de negociación”, que duren al menos un mes, con representantes del Estado y los directivos en cada empresa.
“La huelga podría ser acortada si el Gobierno muestra que quiere abordar las cosas en un marco tripartito”, indicó Thibault, cuya propuesta fue acogida positivamente por varios sindicatos.
Al gesto del líder de la CGT a “entrar en la negociación”, Fillon respondió pidiendo al titular de Trabajo que de aquí a hoy se reúna con el resto de los sindicatos.
El objetivo es “recoger sus propuestas y ver cómo se puede hacer que se pare esta huelga lo antes posible e iniciar el ciclo de negociaciones en las empresas”, dijo el primer ministro.
Sarkozy, que acompañado por Fillon y Bertrand, recibió a los directivos de la SNCF, RATP, EDF y GDF, abogó porque se abran “rápidamente” las negociaciones en las empresas sobre las medidas a favor de los trabajadores destinadas a acompañar la reforma.
Negociaciones sobre la penosidad, el empleo de los sénior, las primas, los fines de carrera, las pensiones complementarias, la “recompra” de años de estudio, y otros puntos, indicó el portavoz del Elíseo.
En su voluntad de reformar los regímenes especiales de pensiones, Sarkozy tiene el apoyo de la mayoría de los franceses, según los sondeos.
Pero, de enquistarse el conflicto, correría el peligro de que se coaliguen los descontentos -hay una huelga convocada en la función pública el 20 de noviembre y otra en los tribunales el 29-, en un contexto de desaprobación de su política económica, especialmente en materia de poder adquisitivo, que es la principal preocupación de sus conciudadanos.

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