"Hongos mágicos" opción de tratamiento
Enviar

‘Hongos mágicos’ opción de tratamiento


La sobreviviente de cáncer Lauri Reamer vivía con el constante temor a un regreso de la enfermedad hasta que tomó una droga psicodélica en el marco de un estudio de la Universidad Johns Hopkins.
A la mujer de 48 años, que tiene tres hijos, le administraron psilocibina, el principal ingrediente de los “hongos mágicos” de la década de 1960, como remedio para bajar la ansiedad. Pasó la mayor parte de su primer “viaje” llorando, luego emergió del siguiente sintiendo menos ansiedad, durmiendo mejor y le permitió reincorporarme a la vida, tras habérsele diagnosticado leucemia, recordó.

Casi 40 años después de que Richard Nixon calificara al ex psicólogo de la Universidad de Harvard Timothy Leary del hombre más peligroso de los Estados Unidos por impulsar el uso de sustancias alucinógenas, ahora hay un nuevo interés por sus bondades terapéuticas. Reamer se inscribió en un ensayo clínico en Johns Hopkins destinado a aliviar el miedo a la muerte de los pacientes con cáncer, uno de seis estudios similares que se llevaban a cabo en la Universidad de Nueva York, Harvard, la Universidad de California, Los Ángeles y la Universidad de Nuevo México.
La nueva investigación, que en su mayor parte promueve la comunidad psiquiátrica, también prueba drogas psicodélicas para el tratamiento de la depresión, los dolores de cabeza crónicos y la adicción, conforme los científicos actuales, al igual que sus predecesores de los años 60, buscan entender los efectos de “expansión de la conciencia” de las drogas.
“Hay un nuevo interés”, dijo Charles Grob, un profesor de psiquiatría y pediatría de la UCLA que hace investigación en drogas psicodélicas. “Pasaron algunas décadas hasta que una nueva generación de científicos volvió a interesarse, pero nunca se dudó de que eran sustancias con posibilidades. Lo que molestaba eran los años 60”.
Si bien la ansiedad y la adicción tienen componentes biológicos, buena parte de la causa subyacente de esos problemas puede relacionarse con la forma en que la gente piensa el mundo que la rodea, según los investigadores.
El estudio en el que participa Reamer cuenta con la dirección de Roland Griffiths, un profesor de biología de la conducta de Johns Hopkins que también prueba la psilocibina en tratamientos contra el tabaquismo.
El 29 de septiembre, Griffiths informó en el Journal of Psychopharmacology que el uso de psilocibina dio lugar a un cambio de personalidad perdurable en algunos de los 51 participantes.
Los científicos de hoy retoman la investigación donde quedó en los años 60, y lo hacen con la ventaja de ensayos autorizados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos, FDA, así como con una mejor comprensión de la química y los circuitos cerebrales, además de con financiamiento privado, según Griffiths.

Bloomberg

Ver comentarios