Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 4 Septiembre, 2009


Homenajes y desafíos


En este año hemos estado conmemorando el centenario del nacimiento de ilustres figuras de nuestra historia reciente, porque han contribuido a crear las instituciones base de la estabilidad política de Costa Rica de las últimas décadas. Dicha estabilidad se logró gracias a las luchas políticas, ideológicas y sociales que transcurrieron desde 1914 (llegada al poder de don Alfredo González Flores) hasta 1950 (aplicación de la Constitución Política actual). Logro mayor de ese periodo es la creación del Estado social de derecho. Hoy me referiré en concreto a un personaje que dedicó su vida a construir una Costa Rica más justa y equitativa. Me refiero al licenciado Manuel Mora Valverde, cuyo centenario de nacimiento se conmemora este año. Junto a hombres como otro abogado laboralista, don Alvaro Montero Vega, a quien me complace mencionar en estas líneas porque se consagró a la defensa inclaudicable de los trabajadores y oprimidos del país. Para ellos y sus “camaradas” vaya mi reconocimiento agradecido. El mayor homenaje que se les puede hacer es continuar con sus luchas y sus sueños a fin de construir una Costa Rica más justa y soberana.
Ahora tan solo mencionaré algunos de los legados ejemplares que han tenido como gran protagonista a don Manuel. Por razones de espacio mencionaré los siguientes. El más conocido es su papel protagónico en la promulgación de la legislación social de 1943, cuyo Código del Trabajo forma parte, como un hermoso capítulo, de la actual Constitución Política. Pero no hay que olvidar que las leyes son un texto que no pasarían de ser un simple papel si no se aplican. En 1943 toda esa impresionante legislación social no era más que eso: papel, pues no había jurisprudencia; por lo que había que ponerla a caminar con los pies en la tierra en una Costa Rica donde el imaginario colectivo de políticos y jueces seguía siendo el propio de una visión de mundo impregnada de la mentalidad conservadora de la Costa Rica oligárquica. Por lo que don Manuel se dedicó a establecer en nuestro medio la jurisprudencia laboral, con tanto éxito que pronto se le consideró como el máximo abogado de los trabajadores. Junto a él, otros juristas, como don Alvaro Montero Vega, crearon una jurisprudencia tendiente a hacer que la nueva legislación social no fuera letra muerta como tantas leyes que existen en nuestro país. Finalmente, recordaré que otro legado de don Manuel fue haber logrado, junto con el Padre Núñez y Don Pepe, el Pacto de Ochomogo, que yo considero como uno de los actos de paz más importantes de nuestra historia; porque sin ese pacto se hubiera culminado la Guerra civil de 1948 con una terrible batalla en las calles de San José, como varias veces me lo explicó Benjamín Núñez.
Este impresionante legado fue posible en buena medida debido a que don Manuel Mora no vio en el marxismo un dogma (“los 10 mandamientos”), ni un eslogan populachero, sino un método científico que posibilita analizar la realidad económica, política y social en sus causas. Por eso Don Manuel Mora Valverde debe ser visto, no solo como un propulsor de la justicia social en Costa Rica, junto al Dr. Calderón Guardia y a Monseñor Sanabria, durante el régimen anterior, sino también como un artífice de la paz junto a Benjamín Núñez y José Figueres Ferrer, lideres del nuevo régimen. Pasado y futuro de nuestro pueblo se dieron una histórica cita en la trayectoria intachable de este insigne hombre, que es un ejemplo del más alto de civismo que debe inspirar a los ciudadanos de hoy.