Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 8 Abril, 2015

Ojalá triunfe el raciocinio sobre la insensatez. Para no dejar pasar la oportunidad histórica de un acuerdo que nos devuelva la esperanza


Hablando Claro

Histórica oportunidad

Como no es un asunto de nuestro entorno y nuestro entorno por cierto observa asuntos de muy limitado alcance y como además ocurrió en los días de descanso teñidos de dolorosas muertes violentas evitables de nuestra Semana Santa, poco se ha enfatizado en la noticia mundial del acuerdo preliminar de Lausana (Suiza) que podría conducir a la suscripción de un verdadero pacto para limitar la producción de uranio (eje de la producción atómica) por parte de Irán.
Un hecho histórico especialmente considerando el entorno y la coyuntura (o tal vez más bien debido a ese complejísimo tinglado) hace propicio este probable compromiso político diplomático de vasto alcance, que permitiría a Teherán el beneficio del levantamiento de sanciones económicas y financieras que sendas resoluciones del concierto de naciones le han impuesto en la última década.
Grosso modo, el acuerdo marco que se logró entre Irán y el denominado grupo 5+1 (alude a los cinco miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, más Alemania) también conocido como el 3+3 (la troika europea de Alemania, Francia, Gran Bretaña, más Rusia, China y Estados Unidos) reduce a un 40% la capacidad nuclear iraní y le impide por 15 años enriquecer uranio en el complejo nuclear de Fordo (de muy difícil acceso para la supervisión internacional porque está dentro de una montaña).
Este compromiso preliminar (la fecha para el definitivo es el próximo 30 de junio) no solo fue más allá de lo que los entendidos más esperanzados hubieran podido advertir, sino que tiene la virtud de mostrar que era posible romper con la desconfianza que hasta ahora impidió una negociación efectiva.
Tanto que en un momento del proceso fue posible ver por primera vez en tres décadas de relaciones diplomáticas interrumpidas a un Secretario de Estado de Estados Unidos (John Kerry) dándole la mano a un Ministro iraní de Exteriores (Mohamad Javad Zarif).
Pero por supuesto el acuerdo no será fácil de concretar. Hay muchos francotiradores que intentan sabotearlo. Y hay escollos que salvar, como el punto álgido respecto de si el levantamiento de sanciones será paulatino o si habrá una anulación inmediata de las sanciones contra la firma del pacto.
De acuerdo con Seyed Hossein Mousavian, un diplomático iraní que en la década pasada participó en las negociaciones nucleares y ahora es investigador en la Universidad de Princeton, tenemos que confiar en la seriedad de los negociadores que saben lo que deben hacer a pesar de los obstáculos técnicos para firmar un acuerdo definitivo.
Él asegura que lo importante es que hay voluntad política para lograrlo, aunque admite que la dificultad deviene de las interferencias externas.
Ojalá triunfe el raciocinio sobre la insensatez. Para no dejar pasar la oportunidad histórica de un acuerdo que nos devuelva la esperanza, particularmente en un momento en el que la violencia yihadista está aniquilando no solo obras de arte y vestigios culturales de incuestionable valor, sino peor aún, cientos de vidas humanas por el fanatismo y la irracionalidad.

Vilma Ibarra