Historia de tasas en Inglaterra no vista desde 1949
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 Como gobernador del Banco de Inglaterra desde 1944 a 1949, Thomas  Catto no movió las tasas de interés en todo el tiempo que estuvo al frente de ese organismo.
Por la forma en que se desarrolla el panorama, Mark Carney podría ser el siguiente en obtener esa distinción.


Las tasas de interés negativas del Banco de Japón y las advertencias de la Reserva Federal sobre la economía mundial refuerzan tanto un sentido de cautela entre los bancos centrales, como la perspectiva de que las tasas de Reino Unido no se muevan pronto del 0,5%.
Aún más, las presiones inflacionarias son tan débiles que los inversores están desplazando sus apuestas de incremento de un cuarto de punto para los primeros tres meses de 2018, poco antes de que el período de Carney termine.
“No es imposible que Carney deje el cargo sin haber aumentado las tasas”, dijo Philip Shaw, economista en Investec Securities en Londres.
“No hay que ir mucho más allá de lo que el mercado dice ahora para ver el final de su período sin aumento alguno, aunque no es nuestro pronóstico central”.
Carney tiene otras opciones para evitar convertirse en el próximo Catto: la semana pasada insinuó en el Parlamento que podría buscar extender su mandato a los ocho años permitidos por la legislación.
Cuando llegó del Banco de Canadá, en julio de 2013, dijo que solo estaría cinco años.
Todos los economistas encuestados el jueves por Bloomberg pronosticaron que la tasa clave se mantendrá en 0,5%, donde está desde marzo de 2009.
Mientras Carney se prepara para presentar los nuevos pronósticos del Comité de Políticas Monetarias junto a su decisión, estará al tanto del cambio considerable del promedio de la tasa interbancaria a un día desde inicios de año, cuando los inversores apuestan a un aumento de un cuarto de punto en noviembre de 2016.
El Banco de Inglaterra se reúne en un momento en que el resto del mundo avanza hacia una política monetaria más fácil --o más fácil de lo que se esperaba— para apuntalar una inflación moderada de cara a los riesgos externos.
La semana pasada el Banco de Japón siguió a las economías europeas al adoptar un tipo de interés negativo por primera vez.
Los precios futuros de los fondos de la Fed sugieren que los participantes del mercado ven cada vez más improbable que la Reserva Federal estadounidense incremente las tasas de interés en marzo.
Las presiones globales y locales se han amontonado contra el Banco de Inglaterra. Los precios petroleros cayeron 30% desde la publicación de sus últimas proyecciones en noviembre, y las consecuencias de la desaceleración de China sacudieron a los mercados globales.
En el país, los datos salariales han sido especialmente decepcionantes, con el crecimiento del salario básico de regreso a su nivel más bajo desde febrero.
La cercanía de la elección sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea también está creando vientos contrarios.


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